
La exfiscal del Ministerio Público, Zulay Rojas Sánchez, reconoció ayer ante un tribunal que el exdefensor público Luis Fernando Burgos le confesó ser el autor del crimen de su esposa, Maureen Hidalgo Mora, con quien se había casado el 16 de julio del 2005.
Según Rojas, Burgos le confesó el crimen el 11 de julio del 2006 hacia las 8:30 p. m., cuando la visitó en su apartamento, en Sabanilla de Montes de Oca, horas después de ocurrido el hecho.
Las declaraciones de Rojas se dieron ayer al comenzar, en el Tribunal de Juicio de San José, el debate por el homicidio de Hidalgo, asistente judicial cuyo cuerpo sin vida apareció el 16 de julio del 2006 en un barranco de Concepción de Atenas, Alajuela.
La exfiscal Rojas está acusada de encubrir el homicidio de Hidalgo Mora, en tanto que el Ministerio Público señala a Burgos como el autor del crimen de la mujer, a quien habría matado por asfixia en su propio apartamento.
De acuerdo con Rojas, Burgos también le pidió ayuda, aquella noche, para ocultar el cadáver de la víctima que, al parecer, tenía oculto en su propio apartamento en Zapote, San José.
“Aunque él me pidió ayuda para deshacerse del cadáver, yo me negué y, más bien, le pedí en reiteradas ocasiones que se entregara a la Policía, pero él dijo que, antes de hacerlo, mejor se pegaba un tiro”, declaró la exfiscal.
Rojas reveló que fue novia de Burgos entre 1996 y 1999, pero calificó esa relación como “horrible” por las frecuentes agresiones que recibía del defensor público.
“Fue una relación que, de un momento a otro, pasaba del cielo al infierno; él era extremadamente celoso, controlaba mi vida paso a paso y me agredía”, expresó Rojas.
Burgos se encuentra recluido, sin derecho a fianza, en La Reforma, en Alajuela. Por su parte, Rojas, a quien el Tribunal de la Inspección Judicial revocó su nombramiento el 23 de febrero, está libre.
La confesión. Rojas declaró que Burgos la visitó en su apartamento el 11 de julio del año pasado, y le confesó que había matado a su esposa tras descubrir que ella “andaba con alguien”.
“Me pidió que fuéramos con el carro a sacar el cuerpo de su apartamento, que estaba envuelto en unas bolsas; me insistía y me insistía, y yo le dije que cómo se le ocurría eso. Le insistí en que se entregara, pero me dijo que primero se pegaba un tiro y que, de por sí, él podía hacer teatro para que el crimen no se descubriera”, dijo Rojas.
La exfiscal añadió que Burgos le pidió que le guardara tres armas de fuego, pero que ella se negó.
Con la voz entrecortada por el llanto, la exfiscal declaró ante el Tribunal que se ha preguntado muchas veces por qué no hizo nada tras conocer la confesión de Burgos, y que no ha encontrado una respuesta. “Ahora, solo doy gracias por estar viva y, por eso, decidí declarar en este juicio. Ya no podía seguir callada”.
La declaración de Rojas se prolongó por casi una hora. Cuando terminó , prefirió no responder las preguntas de jueces, fiscales y defensores por estar afectada por un fuerte dolor de cabeza.
Burgos, por su parte, se abstuvo de declarar, pero manifestó que lo hará luego de que los fiscales expongan las pruebas que tienen en su contra. El juicio continuará mañana a las 8:30 a. m.