
La esposa del marero de apellido Paz, detenido el sábado por estar supuestamente ligado a un secuestro de dos hermanos, aseguró ayer que se casó con el extranjero por amor y no por conveniencia.
Aracelly Beita Ulate, de 26 años, contó que conoció a Paz hace más de un año y, primero, convivió con él en unión libre durante varios meses. “ Luego decidimos casarnos y lo hicimos el pasado 27 de mayo; lo hicimos porque nos queríamos, no fue por conveniencia; tampoco en ese momento yo sabía que él andaba en malos pasos como ahora dice la Policía”, indicó.
Beita habló con La Nación en su casa, ubicada en el barrio San Jorge de Paso Canoas, zona sur.
Según la mujer, Paz no se casó con ella para tener derecho a la residencia en Costa Rica, como dijo el director general de Migración, Mario Zamora en una nota publicada ayer por este diario. “ Él y yo nos casamos por amor”, insistió.
Paz de 33 años, ingresó a Costa Rica por primera vez el 7 de abril del 2008 por el Aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, con su pasaporte. En febrero de este año gestionó la residencia ante la Dirección General de Migración, pero le fue denegada por no presentar los documentos requeridos.
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el sujeto era un miembro de alto rango de la Mara Salvatrucha.
La Mara Salvatrucha es una banda que, junto con la Mara 18, está considerada una de las más grandes del área y se halla integrada, en su mayoría, por salvadoreños, hondureños y guatemaltecos. Estos grupos tienen células ubicadas en distintos países de Latinoamérica, y ya se contabilizan más de 100.000 miembros.
Paz fue detenido en Curridabat, San José, el pasado sábado cuando conducía un vehículo con uno de los dos rehenes que mantenía en su poder, y por cuya liberación exigía ¢6 millones. La Policía halló, además, seis kilos de cocaína ocultos bajo un asiento.
Junto a Paz, la Policía detuvo a dos mujeres por supuesta complicidad en el secuestro de los dos hermanos, de apellido Ávila.
Sorprendida. Beita dijo ayer que estaba sorprendida por lo que dice la Policía sobre su esposo.
“Nosotros manteníamos un matrimonio normal. Tengo cinco hijos que no son de él, pero él los quiere como si fueran suyos. Por eso me extraña que se digan tantas cosas de él. Mi esposo se ganaba la vida vendiendo verduras y otras cosas aquí en la zona sur”, manifestó la mujer.
Beita añadió que su esposo viajó en varias oportunidades a su país para renovar su pasaporte. “ Es extraño que no lo detuvieran allá si, como dice la Policía, es un hombre tan peligroso”.
Manifestó que ayer habló por teléfono con Paz y que este le dijo que estaba deprimido por la detención. Paz esta recluido en la cárcel de Liberia, Guanacaste.