
Para Lidiette Soto, vecina de Quepos, el sismo de ayer fue un episodio de pánico no solamente para ella, sino para los familiares que viven en su vivienda.
“La casa se movía como una hamaca; mi padre, de 60 años; mis dos hermanos y dos sobrinos nos tiramos al patio; casi estábamos seguros que la casa nos iba a caer encima”, expresó la mujer, todavía asustada por “el meneón” vivido pocas horas antes.
Eran las 5 a. m. La casa ubicada en Cuenca del Malecón, sector costero de Quepos, resultó con importantes daños en dos de sus columnas, por lo que las autoridades de Bomberos fueron a revisar la estructura ante la posibilidad de que se pudiese desplomarse.
“Esta casa tiene más de 50 años. Yo la construí, pero por ser tan vieja no se le han hecho arreglos importantes, lo que la hizo vulnerable a los temblores” , manifestó don Francisco Soto, el padre de Lidiette.
Según narró , cuando se produjo el sismo las vigas traqueaban, además de que se dieron varias reventaduras en las columnas.
Ayer en la mañana la familia apenas estaba constatando los daños más visibles.
Lidiette Soto manifestó que la reparación de los daños no iba a ser fácil; sin embargo, expresó confianza de poder hacerlo en unas pocas semanas.
“Aquí todo el mundo está acostumbrado a los temblores”, agregó la vecina, “pero esto que sucedió en esta casa nos tiene muy alarmados, porque nos podría caer encima. Las reparaciones tienen que hacerse rápido”.
En el Pacífico central no hubo reportes de otras viviendas dañadas, aunque decenas de familias de Quepos todavía no se reponían del susto por el fuerte temblor.
En algunos supermercados la mercadería cayó al piso, por lo cual la primera tarea, antes de abrir al público, fue poner orden.