Un empresario permaneció secuestrado durante cinco meses y fue liberado el miércoles, luego de pagar el rescate con una propiedad ubicada en Hatillo, San José, valorada en $500.000.
Alberto Gómez Calderón, de 40 años de edad y vecino de Belén, Heredia, fue secuestrado el pasado 15 de abril, junto con dos guardaespaldas, cuando se encontraba en un restaurante de Santa Ana, San José.
Los guardaespaldas quedaron libres poco después, mientras que Gómez estuvo privado de libertad en la vivienda de una finca en Huacas, en Tempate de Santa Cruz, Guanacaste.
Este es el cuarto secuestro que ocurre este año en el país, pero, a la vez, es el más largo de la historia costarricense (estuvo retenido 151 días), confirmó Jorge Rojas Vargas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El récord lo tenía el secuestro de la alemana Regula Susana Siegfried y la suiza Nicola Fleuchaus, en Boca Tapada de San Carlos, retenidas 71 días entre el 1.º de enero y el 12 de marzo de 1996.
Golpe a medias. Tras la liberación de Gómez, quien se encuentra bien de salud, la Policía planeó ayer ejecutar nueve allanamientos simultáneos para capturar a los sospechosos, pero solo logró detener a tres de los siete involucrados.
Se trata de dos hombres, de apellidos Lang (extranjero) y Madrigal, y una mujer apellidada Ortiz, ambos costarricenses.
Todos fueron detenidos en allanamientos hechos en Santa Ana.
Rojas atribuyó a la fuga de información el fracaso en las acciones policiales. En este caso, según dijo, uno o varias agentes judiciales suministraron datos a la prensa, que fueron dados a conocer y sirvieron para que los sujetos salieran de donde estaban escondidos.
Rojas no quiso ampliar detalles sobre quiénes integraban la banda, luego de argumentar que “hay gente en fuga y no los podemos ubicar. Incluso, no sabemos si ya salieron del país”.
Sobre los dos hombres capturados se informó de que han sido investigados por varios delitos.
Durante la tarde de ayer, los agentes judiciales ejecutaron otros dos allanamientos, uno en Desamparados de Alajuela y otro en un apartamento en Rohrmoser, Pavas.
En este último lugar se decomisaron dos escopetas, cuatro pistolas y municiones.
El apartamento era alquilado por un extranjero, que ayer en la madrugada tuvo un enfrentamiento a balazos con una patrulla de la Fuerza Pública que pasó por el lugar. El sujeto huyó.
Rojas dijo ayer que desconocía si se había logrado frenar el traspaso de la propiedad, pero explicó que, en este caso, Gómez la vendió a uno de los imputados y este a una tercera persona, que supuestamente no sabía nada acerca del secuestro.
