Sucesos

El grito de ayuda que rompió el silencio en los cerros de Escazú: Cinco vidas truncadas y un milagro

Una avioneta cayó entre los cerros Pico Alto, Pico Blanco y Rabo de Mico dejando cinco víctimas. El rescate, marcado por heroísmo, trajo esperanza con una sobreviviente

En la imagen el piloto Mario Alberto Miranda Ramírez, la sobreviviente Paola Amador Segura, el pasajero Jean Franco Segura Prendas, la copilota Ruth Pamela Mora Chavarría, Enrique Arturo Castillo Incera y Gabriela López Calleja Montealegre.
En la imagen el piloto Mario Alberto Miranda Ramírez, la sobreviviente Paola Amador Segura, el pasajero Jean Franco Segura Prendas, la copilota Ruth Pamela Mora Chavarría, Enrique Arturo Castillo Incera y Gabriela López Calleja Montealegre.
En la imagen el piloto Mario Alberto Miranda Ramírez, la sobreviviente Paola Amador Segura, el pasajero Jean Franco Segura Prendas, la copilota Ruth Pamela Mora Chavarría, Enrique Arturo Castillo Incera y Gabriela López Calleja Montealegre.
En la imagen el piloto Mario Alberto Miranda Ramírez, la sobreviviente Paola Amador Segura, el pasajero Jean Franco Segura Prendas, la copilota Ruth Pamela Mora Chavarría, Enrique Arturo Castillo Incera y Gabriela López Calleja Montealegre.

El grito de “¡Ayuda!” de Paola Amador resonó entre la neblina y el barro de los cerros de Escazú el 25 de noviembre de 2024. La joven madre se convirtió en la única sobreviviente del accidente de una avioneta que dejó cinco víctimas mortales, uniendo en su caída historias humanas, desafíos y un heroico rescate que marcó al país.

La alerta se activó de inmediato tras la desaparición del Cessna 206. Equipos de la Cruz Roja, bomberos, baquianos y voluntarios con experiencia en rescates de montaña respondieron con celeridad al llamado. A las 2 p. m., tras horas de vuelo en condiciones adversas, el piloto Everardo Carmona divisó los restos de la aeronave a 2.133 metros de altura, entre los cerros Pico Blanco, Pico Alto y Rabo de Mico, sumidos en una ladera empinada y rodeados de vegetación densa.

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