Junto a los policías, las autoridades detuvieron también a siete integrantes del grupo narco.
Según la Policía, el grupo estaba a cargo de un acaudalado finquero de Liberia quien, según Rojas, “se hizo rico de la noche a la mañana”.
La banda introducía grandes cargamentos de drogas por la zona sur. Almacenaban el psicotrópico en una vivienda de Aserrí para movilizarla con posterioridad a Estados Unidos a través del istmo.
A uno de los policías, de apellido Corea, las autoridades le decomisaron $70.000 en una cuenta bancaria, así como cinco vehículos.
Según el OIJ, la misión de los oficiales detenidos era la de servir de guías a los traficantes de drogas para evitar acciones policiales en su contra.