
Dos muertos, al menos 107 viviendas con daños y la evacuación preventiva de 250 personas son las consecuencias de las fuertes lluvias que afectaron comunidades al sureste de San José y en el cantón cartaginés de La Unión el viernes en la noche.
Los puntos más afectados son Río Azul de La Unión, Cartago, Fátima y Patarrá de Desamparados, y Tirrases de Curridabat, estos últimos en la provincia de San José.
La emergencia también provocó que se quedaran sin agua Río Azul, donde habitan más de 11.000 personas, y varias localidades de Desamparados, incluida el área central de ese cantón.
Los damnificados fueron llevados anoche a albergues improvisados en escuelas, iglesias y salones comunales, donde les suministraron alimentación, esponjas y cobijas.
Ayer había preocupación en la zona por temor a que ocurrieran nuevos deslizamientos.
Sin salida. Las víctimas mortales fueron identificadas como Wílliam Alberto Seas Carvajal, de 32 años, y su esposa, Ana Isabel Hernández Ramírez, de 29 años.
Ambos se encontraban en la cama cuando fueron sorprendidos por un derrumbe que arrasó su casa, ubicada en calle Carvajal de Río Azul.
Los tres hijos del matrimonio, de 13, 10 y 6 años, se salvaron porque se refugiaron en el baño de la vivienda, el cual quedó intacto.
Vecinos de Río Azul dijeron que la noche del viernes comenzó a llover en forma ininterrumpida desde las 7:30 p. m. y una hora más tarde caía un torrencial aguacero.
"Llovió como nunca", expresó Juan Seas Carvajal, quien agregó que él se encontraba en la casa junto con su padre, William Seas Chinchilla, y su madre, Virginia Carvajal, pero ellos decidieron salir porque se estaba metiendo el agua.
"En eso todo comienza a cimbrar, todo sonaba. Me cogió miedo porque mis padres estaban afuera y salí para ayudarlos.
"Ya la casa de mi hermano (Wílliam) no se veía. En eso escuchamos a los tres sobrinitos, que estaban pidiendo ayuda, y a ellos los sacamos", relató Juan Seas.
Afectados por la oscuridad y la incesante lluvia, las aproximadamente 22 familias que habitan en calle Carvajal buscaron refugio en sitios que estimaron seguros.
Zozobra. A partir de ahí la noche del viernes y la madrugada del sábado se convirtieron en zozobra no solo para las familias de Calle Carvajal, sino también para las personas que habitan en calle Lizanías, calle El Progreso y calle Laurel (estos poblados de Río Azul), donde hubo pequeños derrumbes que cayeron sobre decenas de viviendas y taponearon alcantarillas.
El agua también afectó otras localidades como Cuesta los Rojas, en la carretera que une San Antonio con Fátima de Desamparados, donde se desbordó el río Damas.
Al mismo tiempo se presentaron problemas con el desbordamiento del río Tiribí en Tirrases de Curridabat, donde resultaron afectadas las comunidades de La Ponderosa, El Trébol y El Higuerón.
Aporte. Para aliviar el problema de falta de agua potable, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), en conjunto con Acueductos y Alcantarillados, inició la distribución del líquido con 10 camiones cisternas.
Aunque los vecinos de Río Azul atribuyen los deslizamientos a la creación del relleno sanitario en ese distrito, el geólogo Julio Madrigal descartó esa posibilidad. Según su criterio, los derrumbes se debieron a la fuerte precipitación y a la construcción de viviendas en áreas de pronunciadas pendientes.