Dos muchachas de 14 y 17 años murieron ahogadas ayer tras ser succionadas por una tubería que recoge una fuerte corriente de agua proveniente del rebalse de un tanque.
El accidente se produjo a la 1:30 p. m. en una finca forestal protegida, ubicada en Dulce Nombre de La Unión, Cartago.
En esa finca hay varias tomas de agua y tanques que abastecen la planta hidroeléctrica El Pizote, del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Además, cerca hay otras captaciones del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).
Las víctimas fueron identificadas como Heilyn Fonseca Montoya, de 17 años, y Carolina Carranza Montoya, de 14 años, vecinas de Dulce Nombre.
Fueron a refrescarse. Brenda Montero Fernández, de 16 años, otra joven que acompañaba a las víctimas y quien resultó ilesa, narró que ellas decidieron ir hasta donde hay un tanque de agua, porque querían refrescarse pues ayer hacía mucho calor.
Las tres muchachas, vecinas del barrio conocido como Los Policías, en Dulce Nombre, salieron de las viviendas al mediodía. Caminaron unos tres kilómetros para llegar hasta el lugar donde sucedió el accidente.
Brenda explicó que tenían alrededor de media hora de estar en el sitio cuando un caballo que pastaba en la finca las asustó.
"Nos vinimos para ahí (señalando una alcantarilla). Heilyn se aproximó para lavarse los pies, porque los tenía sucios, cuando la jaló el agua. Yo estaba como a unos cuatro metros de distancia", relató.
La amiga de las fallecidas explicó que ante los pedidos de auxilio de Heilyn, Carolina se aproximó y logró agarrarle un pie pero también cayó a la corriente.
En aquel momento de angustia, según narró Brenda, ella tomó por una de las manos a Carolina, pero el esfuerzo resultó inútil porque la fuerza del agua era mucha.
"No pude sostenerla, tuve que soltarla porque ella me decía que la fuera a recoger a la salida de la tubería (tiene unos 15 metros de largo y cae desde una altura de otros 15 metros al cauce del río Tiribí).
Según la joven, ella bajó al cauce del río, pero como no pudo verlas se fue corriendo hasta la caseta del vigilante de una planta del AyA (ubicada a un kilómetro de distancia) para avisarle sobre lo sucedido.
El hecho fue comunicado a las 2:18 p. m. a los cuerpos de socorro, confirmó Carlos Herrera, encargado por la Cruz Roja Costarricense del operativo de rescate.
Cuando los cruzrojistas y miembros del Cuerpo de Bomberos llegaron al sitio debieron desviar la corriente que bajaba por una acequia y caía a la alcantarilla. Fue en ese momento cuando observaron que un cuerpo quedó prensado en el tubo y el otro pasó y cayó en una poza del río Tiribí.
Para evitar mayores consecuencias, trabajadores del ICE cerraron el rebalse, lo cual facilitó la extracción de los cuerpos, que a las 4:30 p. m. fueron llevados a la Morgue Judicial, ubicada en San Joaquín de Flores, Heredia.
No estudiaban. Las jóvenes fallecidas no estaban matriculadas en ningún centro educativo y se dedicaban a labores domésticas en las casas de sus padres.
No obstante, según dijo Carlos Fonseca (padre de Heilyn), su hija también le ayudaba en una pequeña empresa de artesanía indígena.
Según los familiares, las muchachas nunca habían llegado hasta donde está el tanque de agua pues siempre se quedaban en un lugar donde hay un puente de hamaca.
Sin embargo, otros vecinos dijeron que es muy frecuente que gente de Dulce Nombre visite el sector de los tanques porque se forman pozas ideales para bañarse.