
Un hombre que se dedica a la venta de embutidos fue detenido a las 10:05 a. m. de ayer cuando intentaba ingresar al centro penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, con dos revólveres nuevos, calibre 38.
Las armas estaban empacadas en dos cajas colocadas en la parte trasera de un vehículo en el que Ávila, de 49 años, transporta embutidos (salchichón y mortadela, entre otros productos) que entrega semanalmente en la principal prisión del país.
Así lo confirmó la ministra de Justicia, Laura Chinchilla, quien precisó que los revólveres fueron localizados durante una “revisión de rutina” hecha por agentes de La Reforma, como parte de nuevas acciones impuestas tras la fuga masiva de reos ocurrida la madrugada del 11 de octubre.
“El hombre dice que él vende armas de fuego. Lo extraño es que entregó a nuestros oficiales algunas cosas que utiliza en su oficio, pero no dijo nada de los revólveres”, comentó ayer la funcionaria.
Cuando las armas fueron encontradas, Ávila dijo que “se le olvidó informarlo”, lo cual fue calificado por la ministra Chinchilla como “algo muy sospechoso”.
“Él dijo a nuestros oficiales que se dedicaba a la venta de ese tipo de armas”, añadió la funcionaria.
No está registrado. En el Departamento de Armas y Explosivos del Ministerio de Seguridad Pública –ante consulta hecha por La Nación– informaron de que en sus archivos no aparece registrado nadie con el apellido Ávila autorizado para la venta de armas de fuego.
Se intentó obtener la versión del sospechoso, pero no contestó dos teléfonos que aparecen a registrados a su nombre.
Las dos armas parecían nuevas; estaban empacadas, y no tenían balas, precisó la Ministra.
Sergio Bonilla, periodista de la Corte Suprema de Justicia, confirmó que Ávila fue presentado ante la Fiscalía de Alajuela, pero lo dejaron en libertad.
A Ávila le dieron una cita para ser indagado dentro de ocho días. Podría ser acusado de portación ilegal de armas.