Traficantes de drogas y armas, pescadores ilegales y mafias relacionadas con el tráfico de esclavos actúan a sus anchas en los mares ticos, debido a la pobre vigilancia de las autoridades nacionales.
Así lo reconoció el director de Guardacostas, Martín Arias, en una entrevista con
El territorio marino tico tiene una extensión de 580.000 km², los cuales incluyen tanto el Caribe como el Pacífico. Esa área es 11 veces más grande que la zona terrestre del país, de 51.100 km².
Para proteger los 580.000 km², solo se cuenta con cinco patrulleras, pero dos están varadas.
Además, hay 20 lanchas “interceptoras” –dos en reparación– decomisadas a los narcotraficantes, pero que, en promedio, solo pueden recorrer unas 50 millas náuticas (92 kilómetros).
De acuerdo con el Departamento Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), el 67% de la droga que llega a esa nación pasa por el Pacífico y un 23% se desplaza por el Caribe.
Pese a los pocos recursos, las autoridades ticas, amparadas en el convenio de patrullaje conjunto suscrito con Estados Unidos, han asestado algunos golpes a los traficantes de drogas.
El 10 de marzo, 840 kilos de cocaína fueron decomisados en la isla Jesucita, del golfo de Nicoya.
El 11 de abril de este año, 36 asiáticos que eran explotados como esclavos fueron rescatados en Puntarenas. Los extranjeros iban en dos embarcaciones de pesca que fueron decomisadas.
Para este año se cuenta con un presupuesto de ¢80 millones, de los cuales un 85% es utilizado en planilla y el restante (15%) es destinado a la parte operativa.
Para el año 2011, Arias espera que se cumpla la promesa de incrementarles el presupuesto en tres veces, porque “estamos trabajando con las uñas”.
En el marco del convenio de patrullaje conjunto, que rige desde 1999, la Asamblea Legislativa aprobó el pasado jueves el ingreso de 46 embarcaciones de los Estados Unidos para fortalecer la lucha antinarco en el Pacífico.
Portaaviones, fragatas, destructores y barcos hospital figuran en la lista de naves que vendrán al país.
Debido a la carencia de fondos, el país es frágil ante los “piratas del mar”, quienes entran a las aguas del país para aprovecharse de las riquezas naturales.
El Director de Guardacostas señaló que si se tuviera la posibilidad de patrullar todas las aguas, probablemente se frenaría, en alto grado, la utilización ilegal de los mares costarricenses.