Una mala conexión de dos cables eléctricos generó la chispa que el 3 de setiembre consumió tanto la casa de Omar Eliécer Vegas Solís como la de su hija Lisbeth, en el barrio Virginia, en San Juan de Tibás –San José–.
Esa casa la construyeron hace 30 años.
Hoy, 31 días después del incendio, meditabundo y agobiado por el pago de préstamos que invirtió en la construcción, habita en una vivienda prestada por una vecina.
“El humo comenzó a salir del cielo raso; fue un empate mal hecho” recordó el jueves pasado. Explicó que la instalación eléctrica se hizo hace más de siete años, pero nunca la revisaron.
Ese caso representa solo uno de los 300 incendios ocurridos este año y cuya causa es un cortocircuito (principal responsable de deflagraciones en nuestro país).
Cifras en alza
Estadísticas del Cuerpo de Bomberos revelan que el porcentaje de casos por cortocircuito viene en aumento en los últimos años.
Mientras en el 2001 esos percances originaron el 35 por ciento de los incendios, dos años más tarde el porcentaje se elevó al 38 por ciento y en lo que va de este 2004 ya provocaron el 39 por ciento.
Las consecuencias del inadecuado manejo de las instalaciones eléctricas también ha provocado que siete personas perdieran la vida en los primeros diez meses del año, dos durante un incendio (causado por un cortocircuito) y cinco electrocutados.
Llama la atención a los bomberos que los accidentes con electricidad se han vuelto cotidianos, al punto de que la Cruz Roja Costarricense reportó que hasta el momento ha atendido 165 casos de personas que este año recibieron un choque eléctrico.
El año anterior, tales accidentes fueron 263 y durante el 2002 sucedieron 258.
Esos percances ocurren cuando se cortan las ramas de un árbol, se coloca una lámina de zinc o se instala una antena de televisión y la víctima toca un cable de alta tensión. También son comunes los casos cuando un alambre con electricidad toca agua y golpea a la persona.
Errores en instalaciones
Héctor Chaves, director del Cuerpo de Bomberos de nuestro país, explicó que las causas de los cortocircuitos generalmente se deben al mal manejo de las instalaciones eléctricas.
Citó que en ocasiones los materiales no son los más adecuados pues, por ejemplo, se usan cables de conducción que no son los indicados para el tipo de función que desempeñarán.
En otras ocasiones –agregó–, las personas encargadas de realizar las instalaciones no están preparadas para ese trabajo.
En la actualidad, un ingeniero eléctrico diseña el plano eléctrico y se supone que un electricista es el encargado de la instalación.
Empero, según comentó Héctor Chaves, “es común escuchar que al jardinero se le encarguen esos trabajos”.
Otro factor es que ningún especialista revisa la instalación, como lo establecía la antigua ley del desaparecido Servicio Nacional de Electricidad (SNE).
Ahora, las compañías distribuidoras son las responsables de la conexión hasta el medidor y de ahí para adentro es responsabilidad del dueño de la construcción.
Leonel Fonseca, exregulador general de Aresep, dijo que la revisión de las instalaciones eléctricas se eliminó porque esa no es la función de un organismo regulador de los servicios públicos.
José Chacón Araya, miembro de la Asociación Nacional de Electricistas (Aniea), expresó que para evitar los cortocircuitos a los sistemas eléctricos hay que estarles dando mantenimiento.
Los materiales tienen una vida útil por lo que es necesario cambiarlos, explicó.
También manifestó que, con el tiempo, las uniones de dos cables se aflojan y provocan saltos de electricidad que desencadenan en los llamados cortocircuitos.
Tanto bomberos como electricistas estiman que las situaciones de emergencia disminuirían si la gente verificara el estado de las instalaciones eléctricas.