Hugo Solano C., Edgar Chinchilla, corresponsal GN. 7 marzo

(Video) Árbol que cayó destrozó casa en Torremolinos

A 110 kilómetros por hora llegaron los vientos en Guanacaste este jueves mientras que en Alajuela fueron de 70 km/h y en el volcán Irazú alcanzaron los 77 km/h, según informó el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).

En Santa Cruz de Guanacaste una rama de un árbol cayó en una finca y mató a un adulto mayor, de 84 años.

La Cruz Roja confirmó que recibieron la alerta a la 1:45 p. m. y al llegar al sitio, en el poblado de Chircó, declararon al paciente sin vida y dejaron la escena a cargo del Organismo de Investigación Judicial.

Esa entidad confirmó que el fallecido fue Carlos Enrique Salazar Álvarez, quien se encontraba en una finca de su propiedad, a 400 metros de su vivienda, cuando la rama de un espavel le cayó encima y lo mató.

El hombre sufrió heridas en la cabeza y la espalda que cobraron su vida en el sitio.

Daños a granel

En Torremolinos de Desamparados, las ráfagas derribaron un árbol que dejó sin casa a la familia de Ana Yancy Poveda.

Ella estaba en su trabajo cuando su esposo la llamó para alertarla de lo ocurrido. Aunque no hubo personas heridas, la casa quedó destrozada.

A causa de las ráfagas, que se intensificaron en la noche, el Cuerpo de Bomberos atendió 12 incidentes durante las últimas 24 horas, siete de ellos por caída de árboles y el resto por rótulos que estaban por desplomarse.

En el cantón alajuelense de Zarcero los fuertes vientos en horas de la noche no dejaron dormir a muchos lugareños.

Algunos árboles cayeron sobre el tendido eléctrico y los dejaron sin fluido en el centro y en la comunidad de Laguna. Estuvieron casi toda la mañana sin el servicio eléctrico.

Uno de los daños más graves se produjo en el salón de actos de la Escuela Otilio Ulate, en ese cantón alajuelense, considerado un emblema para la comunidad. Se trata de uno de los edificios más antiguos y representativos del cantón, cuya estructura colapsó por los fuertes vientos.

El salón de actos de la Escuela Otilio Ulate, en Zarcero de Alajuela, no resistió las ráfagas y este jueves en la mañana se desplomó. Foto: suministrada por Edgar Chinchilla.
El salón de actos de la Escuela Otilio Ulate, en Zarcero de Alajuela, no resistió las ráfagas y este jueves en la mañana se desplomó. Foto: suministrada por Edgar Chinchilla.

Los bomberos también atendieron los casos en San Francisco de Heredia, San Blas y La Unión de Cartago, Santa Ana, Zarcero, Naranjo, Mora y Upala, entre otros.

Luis Fernando Andrés, director de Distribución de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, informó de que la tarde del miércoles se incrementaron las averías y hubo diez sectores sin corriente, pero al final del día se les restableció el servicio.

Afirmó que los daños se pudieron atender con las cuadrillas de cada turno, sin que se requiriera personal adicional.

“No llegó a niveles catastróficos pero sí subieron las averías. Hoy (jueves) amanecimos con 54 averías, pero solo dos eran sectores sin energía en Santa Ana y Pavas, que fueron atendidas a primeras horas de la mañana”, afirmó.

Dijo que muchas son averías menores en casas, donde se revienta la acometida o hay fluctuaciones de voltaje y la gente empieza a llamar porque nota parpadeos en la iluminación. Recordó que no se deben tocar los cables caídos porque pueden estar energizados.

Sigifredo Pérez, jefe de operaciones de la Comisión Nacional de Emergencias, dijo este jueves a las 6 p. m. que en las 24 horas previas atendieron 21 incidentes por los fuertes vientos.

Destacó que en la provincia de San José hubo ocho emergencias, seis en Alajuela, cuatro en Guanacaste, dos en Puntarenas y uno en Cartago.

Según el IMN, un sistema de alta presión atmosférica, generado por el tránsito del empuje frío número 20, aceleró los vientos alisios y generó lluvias débiles y aisladas en el Caribe y la zona norte, con montos menores a 10 litros por metro cuadrado en las últimas 12 horas.

Para este jueves, persisten vientos muy intensos en el territorio nacional con ráfagas máximas entre 70 y 110 km/h en el norte de Guanacaste, así como en las cordilleras de Tilarán, Cordillera Volcánica Central y sector de Talamanca.

En las partes bajas del Valle Central, el golfo de Nicoya y la península de Nicoya las ráfagas alcanzaron entre 50 y 80 km/h.

Para la noche de este jueves el IMN prevé lluvias débiles en el Caribe y la zona norte, así como en el norte de Guanacaste, con acumulados que no superarán los 15 litros por metro cuadrado en 24 horas.

Algunas lloviznas alcanzarán las montañas del Valle Central, como ocurrió el miércoles. Se espera que los efectos del empuje frío continúen este viernes, cuando empezarán a disminuir las ráfagas hasta desaparecer el fin de semana, informó Rebeca Morera, del IMN.

Debido al efecto del viento se pronostican temperaturas frescas en el norte y este del Valle Central (San José, Cartago, montañas de Heredia) con máximos entre 19° y 24° C, en el resto del país no se esperan cambios significativos en la temperatura.

El IMN recomienda tener precaución porque los vientos pueden afectar techos, cableado eléctrico, rótulos y árboles.

A los capitanes de embarcaciones pequeñas se les recuerda que habrá mar picado y fuerte oleaje en el Pacífico norte y golfo de Nicoya.

De igual manera, se advierte a los pilotos por turbulencia sobre los sectores montañosos.

El Cuerpo de Bomberos pide evitar quemas de todo tipo ya que pueden salirse de control.

Durante el 2019 los bomberos han atendido 175 emergencias por caída de árboles y amenaza por caída de rótulos, es decir, 59 incidentes menos que los atendidos en el mismo periodo del año 2018.

Se oyó un estruendo

César Jiménez Peraza, vecino de La Paz de Torremolinos, en Desamparados, estaba desayunando a eso de las 9:40 a. m. cuando un viejo árbol de poró que está al otro lado de un río que pasa cerca de su casa cayó en el techo.

Jiménez está incapacitado por un accidente que tuvo en su trabajo con un montacargas que le golpeó la cabeza.

Al oír la bulla salió rápidamente y alertó a su esposa Ana Yancy Poveda, quien estaba en su trabajo como miscelánea en el depósito de materiales El Lagar, en Desamparados.

Poveda dijo que cuando llegó a su casa vio que el poró había destruido la cocina, el cuarto de pilas, el baño y dos cuartos.

El hijo menor de la pareja, de 16 años, estaba en el colegio cuando ocurrió el suceso. Otra de las dos hijas que tienen llegó con el nieto minutos después y no salía de su sorpresa por lo ocurrido, dijo Poveda.

Afirmó que su hija y el nieto suelen visitar la casa a menudo, máxime que su esposo está incapacitado.

De la casa solo quedó a salvo la sala, el comedor y la cochera. La familia afirma que no tiene recursos para reconstruirla.

Esta noche la pasarán en lo que quedó de su casa, pues temen que de irse a otro lado les roben sus cosas, máxime que la vivienda de madera y latas de cinc quedó semidestrozada.

La mujer afirmó que algunas personas habían quemado basura cerca del tronco del árbol de poró y por eso había quedado falseado. Los fuertes vientos de este jueves lo terminaron de derribar.

“Desde hace 22 años vivimos aquí y no tenemos para dónde irnos. Esperamos que una carta que nos va a hacer la municipalidad nos sirva para que el IMAS nos ayude a reconstruir la casa”, dijo.

De los electrodomésticos solo la lavadora sufrió daños, afirmó.

En Torremolinos de Desamparados, debido a los fuertes vientos, un árbol cayó sobre la casa de Ana Yancy Poveda y la destruyó. Foto: Albert Marín.
En Torremolinos de Desamparados, debido a los fuertes vientos, un árbol cayó sobre la casa de Ana Yancy Poveda y la destruyó. Foto: Albert Marín.