
Casi 500 evacuados en la zona atlántica, interrupción del servicio de agua potable y averías eléctricas en gran parte del Valle Central son el resultado de las lluvias y fuertes vientos que han afectado nuestro país desde hace dos días.
Los chubascos y bajas temperaturas son consecuencia de un frente frío que ha golpeado a Estados Unidos y el cual se trasladó al mar Caribe, donde se han registrado vientos de más de 30 kilómetros por hora con ráfagas que alcanzan los 60 kilómetros.
En Sabanilla de Montes de Oca, el termómetro marcó 12 grados centígrados, el martes en la madrugada, la temperatura más baja en lo que va de este año. (Véase cuadro).
Según el último reporte de la Cruz Roja Costarricense, hasta ayer en la tarde los cuerpos de socorro habían evacuado alrededor de 484 personas en la provincia de Limón y en el cantón herediano de Sarapiquí, cuyas viviendas se vieron afectadas debido al desbordamiento de varios ríos aledaños.
Entretanto, en el Area Metropolitana, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) estaba atendiendo un promedio de 200 averías, entre las que se reportaron seis postes quebrados y líneas primarias reventadas debido a la caída de algunas ramas y árboles por el azote del viento.
Los sectores más afectados por falta de fluido eléctrico, son: San José de la Montaña y Lagunilla de Heredia; San Ramón de La Unión, Ciudad Colón, Vázquez de Coronado y Moravia.
Mientras el problema eléctrico era atendido por 18 cuadrillas de técnicos que trabajan las 24 horas en pos de restablecer el servicio hoy, la ayuda a la zona del Caribe se vio limitada al inicio pues seis derrumbes que cayeron en las proximidades del túnel Zurquí interrumpieron, desde la noche del lunes, el paso por la carretera Braulio Carrillo.
Según el ministro de Obras Públicas y Transportes, Bernardo Arce, se labora con el fin de rehabilitar hoy el tránsito de vehículos. No obstante, la mayor dificultad era eliminar miles de metros cúbicos de tierra distribuidos en diferentes derrumbes. La tarea podría demorarse si continúa el mal tiempo.
No obstante, el operativo del MOPT permitió que -ayer en la mañana- decenas de carros y sus ocupantes, que se vieron obligados a pernoctar el lunes en esa vía, al quedar atrapados entre los bloques de tierra suelta, pudieran salir.
La comunicación terrestre con la provincia del Caribe también se vio afectada a raíz del volconazo, antenoche, de un camión cisterna de la empresa Tropigás, a unos dos kilómetros de la ciudad de Turrialba. De tal manera, que tampoco había opción de viajar por la antigua carretera.
El tránsito quedó restablecido una vez que el vehículo pudo ser sacado de la vía, ayer a las 3:30 p.m., luego de que el gas que transportaba fue cargado en otro camión.
Evacuados
La lluvia pertinaz, acompañada de vientos, que desde el lunes ha azotado al territorio nacional aumentó el caudal de los ríos Parismina, Barbilla, Chirripó (Vertiente del Atlántico) y Sarapiquí (Subvertiente Norte).
Tanto personal de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) como grupos de auxilio de la Cruz Roja trabajan desde la madrugada de anteayer para atender las urgencias producto de tales desbordamientos.
En Puerto Viejo de Sarapiquí, los lugares más afectados fueron las fincas bananeras El Coyol, Cobal, Gacela y El Canfín. Alrededor de 300 personas, en su mayoría niños y mujeres, fueron llevadas hasta la empacadora del lugar, un galerón sin paredes que les sirve de refugio temporal.
El supervisor de Cobal, Gustavo Guzmán, externó su preocupación por cuanto algunos furgones no habían podido llegar a cargar banano, debido a una zanja que se formó en la carretera que comunica las fincas.
Miembros de la CNE hacían inspecciones anoche para verificar las condiciones de las comunidades de Las Delicias, Santa Doria, El Roble y Bocas del Toro de Sarapiquí, las cuales permanecían incomunicadas por el desbordamiento de la quebrada Estero Grande.
En la provincia de Limón, 12 personas de Batán, Matina, fueron trasladadas a casas de familiares. En 24 millas, Seda-Creck y Las Barras de B-Line 25 personas más fueron evacuadas y 150 de Zent y Estrada, en Matina, permanecen en la escuela de la localidad.
Las diferentes comités de la CNE han suministrado alimentos, colchones y cobijas, mientras se normaliza la situación.
Sin agua
El temporal también ha causado trastornos en el suministro de agua potable en el puerto de Limón. Las autoridades del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) se vieron obligadas a sacar de operación el sistema de bombeo del acueducto.
Pese a que el mal tiempo afectó otras regiones, esta provincia fue la única que hasta ayer presentaba serios problemas en el suministro del líquido.
Los ríos Banano y Bananito aumentaron su caudal, sus aguas se enturbiaran y esto imposibilitó que AyA pudiera seguir brindando el servicio en forma regular.
Aunque personal de AyA intentaba restablecer el servicio de agua potable, el caudal del río Banano impedía realizar las tareas.
Colaboró en esta información Irene Vizcaíno, enviada de La Nación a Sarapiquí.
"Con el agua hasta las rodillas"
"Teníamos el agua hasta las rodillas; no podíamos estar ahí; desde la media noche del martes, tuvimos que salir de la casa y subirnos al camión para ir a un lugar seguro", relató doña Evelin Montes, quien junto con sus dos hijos abandonó su vivienda en medio de la lluvia para salvar su vida y la de sus pequeños.
Como ella, alrededor de 80 personas vecinas de Canfín de Puerto Viejo de Sarapiquí, fueron evacuadas en la madrugada de ayer hacia la planta empacadora de la Finca Bananera de COBAL, debido al desbordamiento del Río Sucio.
Sin embargo, las carreras no fueron solo para doña Evelin. De acuerdo con Nuria Apú, ella y su esposo tuvieron que salir de sus vivienda a eso de la 1:30 a.m.
La misma situación vivieron unas 100 personas más del sector conocido como Gacelas, dentro de la finca COBAL, quienes tuvieron que irse a las instalaciones de una empresa bananera, segun explicó Mínor Rodríguez, administrador de las fincas.
Tanto las Gacelas como las localidades de Alamo, Zapote y San Antonio quedaron incomunicadas por un corte en la carretera de 10 metros de extensión, causado por el aumento de caudal del Río Sucio.
Eduardo Mejía, otro vecino de Canfín, relató a un equipo de La Nación, que el cacerío se inundó, pero la ventaja fue que el agua salió por los canales, que hay en las fincas.
"Esto ocurre todos los años, pero no con tanta magnitud", manifestó Mejía.
Para las dos de la tarde de ayer, el agua ya había bajado y los habitantes de estos lugares limpiaban y acomodaban muebles; sin embargo, el tiempo no parecía mejorar.