
La Cruz, Guanacaste. Al cansancio de dos noches y tres días de lucha contra el fuego, se une la furia contra los responsables de destruir 3.500 hectáreas de bosque tropical seco del Parque Nacional Guanacaste, en la Región Chorotega.
Wlfrán Murillo, director ejecutivo de la Comisión contra Incendios de esa provincia, denunció ayer la existencia de mano criminal en el incendio que comenzó al mediodía del viernes en tres puntos diferentes del parque, ubicado a 25 kilómetros de Liberia.
Por esta razón, solicitó la participación policial con el fin de llegar hasta los culpables de esta tragedia forestal, la mayor que ha sucedido en la zona, durante los últimos diez años.
"Yo vi a dos hombres que incluso portaban ametralladoras AK-47. También encontramos huellas de caballo. Las personas están casi identificadas", sentenció Sigifredo Marín, director del Parque Nacional Santa Rosa, que también fue amenazado por la conflagración.
Según explicó Marín, sospechan de cazadores que fueron retirados del parque y, en venganza, provocaron el fuego. Agregó que presuntamente, se trata de habitantes del poblado conocido como Colonia Bolaños, con quienes ya han tenido problemas en el pasado.
No obstante, tampoco se descarta la acción de "exfuncionarios resentidos o piromaniacos" pues, según los registros de la Comisión, más del 70 por ciento de los incendios forestales en Guanacaste son provocados. Un 25 por ciento corresponde a quemas descontroladas y tan solo un 1 por ciento se origina en las orillas de las carreteras; el resto se trata de basureros.
Las últimas brasas
Ayer al mediodía, 200 hombres, entre funcionarios del Sistema de Parques Nacionales, bomberos, guardias rurales y trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), aún luchaban contra los 40 grados centígrados de temperatura y las ráfagas de viento que amenazaban con reiniciar el siniestro.
Este grupo comenzó su labor desde la tarde del viernes, luego de la alerta que dio el personal del puesto El Cacao, desde donde se divisaron los tres frentes de fuego, que se extendieron en dirección norte, hacia La Cruz; cruzaron la carretera amenazando la hacienda Santa Elena y avanzaron hacia el límite con el Parque Nacional de Santa Rosa.
No obstante, la emergencia se podía dar por controlada en casi todo el territorio, con excepción de los sectores de Guanacastillo y Escondido, donde unidades de bomberos así como personal armado con escobas y palas combatía los rezagos de la conflagración.
Aunque la pérdida mayor es el hábitat de cientos de especies como venados, guatusas, armadillos, conejos e insectos, también una mansión valorada en ¢60 millones fue arrasada por el fuego.
El edificio, según se rumora, perteneció al predicador estadounidense Jimmy Swaggart, y ahora lo ocupaba el Instituto Bíblico Asambleas de Dios.
Un gran hogar
Las 36.000 hectáreas del Parque Nacional Guanacaste atesoran diversos ejemplares de plantas, insectos y aves, principalmente, que habitan en los bosques húmedo, nuboso y seco que lo integran.
Fue creado el 25 de julio de 1989 y actualmente posee tres estaciones biológicas: Cacao, Maritza y Pitilla, equipadas para albergar a investigadores, estudiantes y grupos de ecoturistas.
Allí se encuentran, además, los macizos de los volcanes Orosí y Cacao.
El parque forma parte del Area de Conservación de Guanacaste, formado también por los parques nacionales Santa Rosa y Rincón de la Vieja, así como por el Area Recreativa de Bahía de Junquillal y la de Isla Bolaños.
Fuente: Centro de Documentación de La Nación.
Abrasador enemigo
Una intensa campaña de prevención y control ha permitido que, durante los últimos años, se hayan reducido las extensiones arrasadas por los incendios forestales en Guanacaste. El 60 por ciento de estas emergencias ocurren en el mes de marzo.
1991 50.000 hectáreas 1992 100.000 hectáreas 1993 46.000 hectáreas 1994 42.000 hectáreas 1995 15.000 hectáreas De diciembre de 1995 a febrero de 1996, 7.000 hectáreas.
Fuente: Comisión contra Incendios de la Provincia de Guanacaste.
