
Esa instancia revocó, el 30 de agosto, el acuerdo del Juzgado de Ejecución de la Pena, despacho que rechazó el beneficio para el religioso basado en un informe del Instituto de Criminología (Ministerio de Justicia).
“Evidencia que aún no ha alcanzado una autorreflexión y autocrítica sobre las causas generadoras de su acción y, por ende, una empatía ante el dolor que ocasiona este tipo de agravios, por lo que su plan de atención técnica aún tiene objetivos por cumplir en el programa donde se ubica”, indicó Criminología en el documento.
Aunque desde el lunes el Tribunal le concedió la libertad condicional por haber cumplido la mitad de su condena, la disposición se aplicó hasta ayer, cuando Delgado dejó la cárcel de La Marina, en San Carlos (Alajuela).
El padre fue sentenciado el 21 de abril del año 2005 por abusar de tres muchachos, obreros ocasionales en la Casa del Clero, en La Garita de Alajuela. El sacerdote era el administrador. En la cárcel atendió la pulpería para los internos.
“Siempre le pedí a Dios salir. Son cinco años y medio; 1.985 días. Aprendí a darme cuenta de que como seres humanos nadie está libre de pecado para tirar la primera piedra”, indicó.
El Tribunal le ordenó, como condición para otorgarle el beneficio, tener trabajo (laborará como cajero en la gasolinera de San Pedro de Poás), someterse a psicoterapia una vez al mes y no salir del territorio nacional.
El religioso no podrá ejercer como sacerdote, pues gozará de libertad vigilada hasta el 2013.
“Después de eso tengo que pensarlo (si regresa al sacerdocio)”, comentó. Delgado agradeció que durante su estadía en la cárcel, cuatro obispos y 45 sacerdotes lo visitaron. Durante ese tiempo aprovechó para leer 240 libros. Ayer solicitó perdón por el dolor causado y pidió a aquellos que lo siguieron durante la Hora Santa continuar con su mirada puesta en Jesús.
“No hay que condenar a nadie. Solo Dios conoce el corazón de cada uno. A los sacerdotes les digo que traten de cuidarse.
“Como humanos podemos ser víctimas de cualquier cosa”.