Sentenciados querían que afectado informara sobre bodega con cocaína

Por: Carlos Arguedas C. 9 diciembre, 2015
Uno de los casos juzgados en el debate fue el homicidio de Jordan Madrigal perpetrado el 23 de marzo de este año en Rincón Grande Pavas. Por este caso se condenó a Maikel Barrantes a 14 años. Barrantes también fue sentenciado por la tortura al taxista. | RÓNALD PÉREZ /ARCHIVO LN
Uno de los casos juzgados en el debate fue el homicidio de Jordan Madrigal perpetrado el 23 de marzo de este año en Rincón Grande Pavas. Por este caso se condenó a Maikel Barrantes a 14 años. Barrantes también fue sentenciado por la tortura al taxista. | RÓNALD PÉREZ /ARCHIVO LN

Cinco individuos vinculados a una organización narcotraficante torturaron, durante poco más de cuatro horas, a un taxista pirata para que les diera información sobre el sitio donde un grupo rival mantenía sus bodegas de cocaína y dinero.

Esto quedó verificado este lunes, cuando el Tribunal de Juicio de Pavas los condenó a descontar cinco años de prisión, cada uno, luego de hallarlos culpables del delito de tortura, previsto y sancionado desde el año 2001 en el artículo 123 bis del Código Penal.

Los implicados fueron identificados como Maikel Ovidio Barrantes Escalante, de 36 años; los hermanos Alejandro José y Bryan Barrantes Segura de 25 y 26 años, respectivamente, así como Jerson Stiff y Jefferson Fabricio Chamorro Lara, gemelos de 20 años.

Las penas para tres implicados fueron más altas al final pues les atribuyeron otros delitos. En el caso de Maikel Barrantes, la sentencia total fue de 31 años (incluye un crimen); para Alejandro Barrantes, 17 años; y 10 para Bryan Barrantes.

Hecho. El caso de la tortura contra el taxista pirata se produjo el 16 de noviembre del 2014.

Según la acusación, expuesta por el fiscal Luis Alonso Bonilla Guzmán, ese día la víctima, un transportista informal de apellido Alvarado, llegó a las 5:30 p. m. a Rincón Grande de Pavas para dejar a un cliente.

Cuando pretendía salir del lugar, uno de los hermanos Barrantes lo llamó para supuestamente pagarle una deuda, pero mediante engaños lo llevó hasta un búnker donde los esperaban otros miembros de la misma banda narco, según detalló el ente acusador del Estado.

De acuerdo con Bonilla, en ese sitio a Alvarado lo ataron de manos y pies; luego lo golpearon con la cacha de un fusil AK-47. Luego le introdujeron el cañón de esa arma en la boca con la intención de quebrarle los dientes. También lo golpearon.

Asimismo, de acuerdo con la acusación, al taxista le amarraron una manguera al cuello y comenzaron a asfixiarlo.

El objetivo de los sujetos era que el transportista pirata brindara datos sobre dónde estaban “las galetas (bodegas) con drogas y de dinero” de un grupo contrario. La pugna era entre las bandas del Gringo y la del Gordo Leo.

Debido a que no lograron lo que pretendían, los hombres metieron al taxista en un vehículo y lo trasladaron a las 9:30 p. m. de ese mismo día, a San Antonio de Desamparados, donde lo metieron en un lote baldío, lo hincaron y le intentaron disparar a la cabeza. Sin embargo, el arma se encasquilló, momento que Alvarado aprovechó para lanzarse a un guindo y huir, detalló el fiscal Bonilla durante el debate.

Los jueces que dictaron sentencia fueron Hansel Araya Morales, Tatiana Murillo Jara y Geovanny Hernández Martínez.