"La corrupción está en el colectivo y está en la mente. Si yo les pregunto a ustedes (periodistas) cuál es el sueldo por el cual estarían dispuestos a trabajar, me van a decir que unos $20.000. Y van a estar tranquilos.
"Si llegan a otro diario nacional y les ofrecen trabajo por $20.000 porque ese es el sueldo mínimo, ustedes probablemente no van a aceptar porque no van a querer trabajar por el mínimo de retribución.
"¿Por qué quiero más? Ese es el tema, si en un escenario estaba conforme con ese dinero, ¿por qué en el otro ya no es suficiente? Y la gente hará lo que sea por tener más, sin importar lo que eso signifique, y combatir contra esa esencia humana es complejo".
Con esas palabras, Jaime Ansieta, jefe de la Policía Internacional (Interpol, por sus siglas en inglés) para América del Sur, explicó el porqué considera que "es mucho menos complejo combatir el tráfico de drogas que combatir al corrupción".

Para Ansieta, la corrupción es la base de todo el resto de delitos gravosos, que terminan por convertirse en internacionales, como el tráfico de drogas.
"Lo que hay que hacer es combatir el crimen transnacional para abordar de mejor manera la estructura criminal", indicó el jefe, que tiene 32 años en la vida policial.
Wálter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), por su parte, coincidió con su colega sobre que la corrupción es un delito difícil de investigar.
Él dijo que, en el caso de Costa Rica, se tienen "gravísimos problemas" de investigación. "El acceso a la prueba es difícil y hay normas de naturaleza legal y constitucional, como el secreto bancario, que nos impiden acceder con la velocidad que quisiéramos a determinada información", detalló Espinoza.
Agregó: "Ese secreto es un factor que permea la actividad que la policía debe realizar en la investigación. El secreto debería estar relacionado a actividades comerciales de índole privado, pero, cuando la policía investiga, lo lógico y natural es que tuviéramos una manera más amplia de accesar a la información".
¿Y las drogas?
En cuanto al tema de tráfico de drogas, Ansieta indicó que, para combatirlo, la sociedad debe entender que es un problema de todos y no solo de unos cuantos.
"Las películas de hoy en día enseñan a los jóvenes que tienen que tener algo, pero no indican cómo. Eso atenta muchas veces contra el sistema antiguo, que era estudiar, trabajar, esforzarme, tener mis cosas y, sobre eso, empezar a construir mi futuro.
"Hoy día cambian los valores y el mundo criminal ofrece muchas cosas. Si un joven no tiene valores, formación de la familia, es muy difícil que pueda decir que no y ese es el campo de cultivo que usa el crimen organizado para seguir creciendo", mencionó.
Por ello, es que el jefe policial propone que la sociedad tome como propio este problema y ayude a combatirlo.
Según dijo, la percepción es que solo los cuerpos policiales deben dar lucha a esos delitos, cuando, al tratarse de un problema social, "todos debemos enfrentarlo".
"¿Quiénes son los únicos sujetos que están obligados en general a ver y demostrar que no consumen drogas? En la mayoría de países son los miembros de las fuerzas policiales quienes se someten a test aleatorios para asegurarse que no lo hacen.
"Eso lo hace ver como si los oficiales fueron el objetivo final, porque a nadie más de la sociedad se le hacen esas pruebas. Si se divide la cantidad de droga incautada por la cantidad de policías que hay, cada uno debería consumir diez kilos diarios y es imposible. Pero a los únicos que controlamos es a las fuerzas policiales", explicó.
Siendo así, Ansieta mencionó que, primero, hay que entender que ese control debería extenderse y así frenar la demanda de drogas.
"El camino a largo plazo es la educación. Pero a corto plazo hay que hacer algo para frenarlo. Si pudiéramos parar la demanda de droga a través, por ejemplo, de test forzados para la gente que busca empleo, la gente dejaría de consumir drogas", concluyó.
Recomendaciones
Pese a que para el chileno “el delito se nos salió de las manos”, aún hay medidas que se pueden tomar para darle contención.
Una de ellas, puntualizó, es sensibilizar a los países con respecto a la necesidad de abordar esto de manera internacional. Para él, la colaboración entre países es “importantísima”.
“Se ocupa sensibilizar y usar los canales de Interpol para compartir información. A veces se nos hace difícil que eso ocurra y ahí es donde comienzan los problemas, porque no están teniendo un cruce de datos”, aseguró.
