Un promedio mensual de 10 armas de fuego de fabricación casera ha decomisado en este año la Fuerza Pública en todo el país.
La cifra es la más alta que tiene registrada la Dirección General de Armamento del Ministerio de Seguridad Pública en los últimos ocho años, advirtió William Hidalgo, jefe de esa dependencia.
El funcionario dijo que en el 2007, el promedio de hallazgos era apenas de cinco mensuales y en el 2006, fue de seis.
Hasta setiembre pasado habían ingresado a custodia del Arsenal Nacional, 89 armas hechizas, entre ellas, pistolas, revólveres o escopetas. En el 2007 fueron 63 y en el 2006, 82. En ocho años se han decomisado 532.
Limón sigue siendo el lugar donde más son recuperadas.
Rodrigo Araya, jefe de la Fuerza Pública en esa provincia, manifestó que durante el 2008 registran 47, siendo las escopetas calibre 12, las que más aparecen.
“Algunas son de fabricación brusca y otras bien hechas, pues tienen culatas. Creemos que hay gente dedicada a fabricarlas, pero todavía no sabemos en qué lugar. Esa es parte de las investigaciones”, agregó.
Caseras. Para la Policía, las armas de fuego hechizas son fabricadas en los diferentes barrios.
“Quienes las portan no son las personas que las fabrican, sino que son otros. Es gente que sabe de soldadura pues algunas piezas las elaboran en un taller ya que usan torno”, dijo Delroy Hernández, jefe de la policía de Tibás.
“Este año tenemos cinco decomisos, todos en la León XIII. Fueron hallazgos que se dieron cuando realizábamos operativos por asaltos. Las dejaron en vía pública o las tiraron en alguna vivienda”, dijo.
Los delincuentes las construyen con materiales fáciles de conseguir, tales como tubos galvanizados, trozos de madera y clavos.
Se estima que la producción tiene un bajo costo por lo cual las armas hechizas se negocian entre ¢3.000 y ¢10.000.
“No son un negocio pues las armas verdaderas se consiguen en el mercado negro a bajo precio”, manifestó Rodrigo Araya.
Para William Hidalgo, las armas hechizas las usan los delincuentes cuando no tienen dinero o se están iniciando en el hampa. Además, mencionó que se supone que las utilizan para evitar ser identificados, pues algunas de las armas verdaderas están registradas y es fácil seguirles el rastro.
Paralelamente, Nils Ching, subdirector de Apoyo Legal de Seguridad Pública, dijo que la Ley de Armas y Explosivos tiene un vacío legal. “Se castiga la fabricación, pero no hay nada preciso para castigar la portación y se hace necesario una reforma legal”, dijo el abogado.
