Por: Carlos Arguedas C. 31 agosto, 2014

¿Podría el país convertirse en una especie de Lejano Oeste?

No creo, pero lo que realmente se necesita es más prevención. El hecho de estar metiendo y sacando patrullas no sirve.

¿Cómo se frenaría esa escalada de violencia?

Prohibiendo las armas. Muchas de las armas que usan son lícitas o se las robaron. Si se elimina ese montón de armas, por supuesto, habrá más seguridad.

¿Cuántos crímenes actuales son de la delincuencia común?

Uno podría decir que un 60% es de criminalidad organizada y un 40% de la común, donde el victimario y la víctima se conocían.

¿Eso es un cambio histórico?

Definitivo. Desde el momento en que empezamos a hablar de sicarios, estamos hablando de otro tipo de homicidios. Costa Rica es apta para el trasiego de droga y el lavado de dinero. Las organizaciones se desplazaron. Usted ve mexicanos y colombianos interactuando con los ticos. Eso cambió la situación.