Si bien en enero y febrero ocurrieron asesinatos, fue hasta marzo cuando se empezó a notar un “resurgimiento” de los crímenes por disputas entre grupos narco, afirmó ayer Jorge Chavarría, fiscal general.
En los primeros nueve días de este mes se registraron 14 asesinatos en total, de los cuales 10 parecen haber respondido a ajustes de cuentas.
Por ejemplo, entre el domingo 6 y el miércoles 9, dos hombres aparecieron calcinados a la orilla de la calle en San Diego de La Unión, Cartago, en tanto otros seis (incluido un menor de 14 años) fueron asesinados a balazos en diferentes partes del país.
La mayoría de las víctimas tenía antecedentes por infringir la ley de psicotrópicos.
Por eso, Chavarría presume que se trata de venganzas, situación que, en los primeros dos meses del año, no fue tan común.
“La forma como los matan y el perfil de las víctimas hace que parezca ser un tema de ajuste de cuentas, porque incumplieron algún trato o porque hay alguna disputa por territorios”, añadió el fiscal, al resaltar que los gatilleros suelen preferir el uso de “armas de guerra” para este tipo de ataques.
Chavarría aseguró que este comportamiento es “lamentablemente normal” cuando ocurre un reacomodo entre las bandas criminales. “El año pasado hubo muchos enfrentamientos, así que ahora se pelean por el dominio territorial”, explicó.
Lo anterior significa que se puede tratar de un conflicto entre las personas que desean ser líderes de las agrupaciones.
“No queremos que nos ocurra lo mismo del año pasado (2015 cerró con la cifra más alta de asesinatos de la historia: 558). Vamos a trabajar para detenerlo a tiempo”, afirmó el funcionario.
‘Más tranquilo’. Hasta este miércoles, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) contabilizaba 100 crímenes en lo que va del año. En ese lapso del 2015 fueron 105.
Más específicamente, entre enero y febrero pasados ocurrieron 86 muertes violentas, muchas en medio de asaltos o líos pasionales.
Por lo tanto, el fiscal aseguró que en los primeros dos meses del año se había “normalizado” la situación de delincuencia organizada, gracias a la presencia policial en zonas de conflicto y a la detención y desarticulación de bandas dedicadas al narco.
“El año pasado, el país entró en una dinámica de violencia muy fuerte y es difícil volver a la Costa Rica de antes. Por eso, cuando hablamos de normalizar, nos referimos a que se logró controlar un poco la violencia”, señaló.
Alarma. Chavarría se mostró inquieto por la reaparición de choques entre narcos en este mes.
Por su parte, Michael Soto, jefe de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO) del OIJ, aseguró, en conferencia de prensa, que es alarmante que un menor quiera formar parte de un grupo criminal y que por esa decisión sea asesinado. Esto, en referencia a la muerte de un adolescente de 14 años en Limón, el domingo.
“Hay menores que han muerto por estar relacionados con hechos delictivos. Es una situación que tenemos que trabajar y detener porque hay un importante nivel de incidencia delictiva de jóvenes”, indicó Soto días atrás.
Se intentó conversar con el ministro de Seguridad, Gustavo Mata, y con Wálter Espinoza, director del OIJ, pero al cierre de edición no fue posible.
