
Un amigo es para la Policía Judicial el principal sospechoso de matar al italiano Vincenzo Costanzo, cuyo cuerpo atado con gazas plásticas y envuelto en plástico de color negro, apareció el 29 de enero del 2017, a un lado de la vía, en la ruta hacia la Universidad para la Paz, en el cantón de Mora, San José.
La víctima, con cerca de 25 años de residir en Jacó, Puntarenas, era socio mayoritario de la sociedad anónima Cebaco Inversiones S. A., propietaria de 17 hectáreas en la isla Cébaco, situada en aguas del Pacífico, en Panamá, y donde habitan solo 650 personas.
El asesinato de Costanzo ocurrió en momentos en que se negociaba la venta de dicha propiedad, valorada en varios millones de euros, con hombres de negocios de Milán, Italia.
Inicialmente, se presumió que apoderarse de ese dinero sería el móvil del crimen. Empero, luego de año y cuatro meses de pesquisas, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tiene la hipótesis de que el homicidio se originó en una presunta deuda por drogas, que la víctima tenía con un ‘amigo o socio’ de nacionalidad italiana.
Álvaro González, jefe de la sección de Homicidios del OIJ, afirmó: “presumimos que puede ser un socio de su misma nacionalidad porque se mezclaba mucho con personas de su país de origen (...) Vincenzo sí estuvo con alguien conocido y sí tuvo un desacuerdo. Él estuvo preocupado por algún tipo de deuda de un negocio no lícito”.
Asimismo, el jefe policial descartó que el crimen de Costanzo tenga vínculo con los asesinatos de los también italianos Stefano Calandrelli, de 51 años, ocurrido el 14 de mayo pasado y cuyo cuerpo apareció en el río Sucio, en la ruta 32, y el de Salvatore Ponzo, de 36 años, acribillado a balazos el 23 de mayo, cuando salió de la embajada de su país, en Los Yoses, Montes de Oca, San José.
“Es una cuestión casual determinada por la nacionalidad. Los tres fallecidos no han tenido relación entre ellos, que hasta hoy se haya verificado”, afirmó González.
Aunque se intentó obtener una versión de la embajada de Italia en nuestro país sobre estos casos, telefónicamente dijeron que no se iban a referir al tema.
Hombre de negocios
Vincenzo Costanzo vivió en nuestro país por más de 25 años. Era soltero y tiene un hijo. La residencia la estableció en Jacó (Puntarenas), pero visitaba mucho San José por razones comerciales, pues era propietario de pizzerías.

Este hombre oriundo de Cosenza, en la región de Calabria, Italia, figura en el Registro Nacional como presidente de la sociedad Inversiones WX de Guanacaste, creada en 1994.
También en el Registro Público de Panamá aparece como tesorero y director de la sociedad anónima Cebaco Inversiones S.A., fundada el 14 de setiembre del 2006.
Esta compañía, según el medio digital italiano La Repubblica, en una nota publicada el 2 de febrero del 2017, es dueña de 17 hectáreas en la isla Cébaco. En dicha información, una hermana de Costanzo (cuyo nombre no publican) dijo a la Policía italiana que Vincenzo era dueño del 60% de las acciones de Cebaco Inversiones y que en aquel momento estaba negociando la venta de terreno por varios millones de euros, con empresarios de Milán.
En un mensaje que Vincenzo envió por WhatsApp el 24 de enero del 2017 a su hermana le dijo: “Voy a la capital (San José) hoy. Se supone que debo irme (para Italia) mañana, parece que esta cosa se cierra (...) estoy un poco agotado”.
Según la publicación, Costanzo se reuniría en San José con un italiano conocido “solo para tomar café”. Esa persona era el contacto con los interesados en comprar la tierra en la isla. El nombre de esa persona fue suministrado por las autoridades italianas a las costarricenses.
Álvaro González admitió que Costanzo fue visto con vida la última vez el 24 de enero cerca de una residencial en el Alto de Las Palomas, en Escazú. Lo vieron entre 7 p. m. a 7:30 p. m. Luego desapareció.
El cuerpo de este italiano apareció el 29 de enero del 2017 amarrado de pies y manos con cinta plástica y envuelto en un plástico negro a un lado de la carretera hacia la Universidad para la Paz.
Murió por asfixia, pues le pusieron una cinta en el cuello que le apretó demasiado, informó el OIJ. Pese a la descomposición del cadáver, familiares lo reconocieron por los tatuajes de un dragón y un sol que tenía en el antebrazo.
El jefe de Homicidios del OIJ admitió conocer del mensaje de WhatsApp y la negociación para la venta de la propiedad. “Una persona que hemos contactado en Panamá y que se ha mostrado anuente a colaborar con nosotros en la investigación, nos ha ayudado a descartar la venta de la propiedad como posible móvil del crimen”, agregó.
En cambio, dijo, las pesquisas más bien se dirigen a que el italiano fallecido, presuntamente, era parte de una organización dedicada al envío de droga a Europa, por medio de “burros” (personas que lleva estupefaciente adherido al cuerpo, en maletas o de forma intracorporal).
González prefirió no ampliar más detalles sobre el asunto para no entorpecer la investigación policial.
Últimas horas en Escazú
El 24 de enero del 2017, Vincenzo Costanzo salió poco después del mediodía de su casa en Jacó con destino a Escazú (San José) con la finalidad de reunirse con un amigo.
Ese viaje lo hizo con un transportista de Jacó, quien lo llevó hasta el Alto de las Palomas en Escazú, según determinaron agentes del OIJ, al reconstruir cómo fueron sus últimas horas de vida.
La Policía supo que la reunión era por un tema de una deuda “producto de un negocio no lícito”, dijo Álvaro González, jefe de la sección de Homicidios.
“Fue visto entre las 7 p.m. a las 7:30 p.m. cerca de un residencial. Para nosotros es importante esa versión para reproducir el trayecto hacia el sitio donde apareció el cuerpo, para buscar videos, testigos y saber quién fue la persona o las personas que pudieron haber participado en el hecho”, agregó González.
Los investigadores sostienen que Costanzo abordó un vehículo de color rojo, que para las autoridades es un taxi oficial. Esa misma noche fueron a algún lugar, se presume que en alguna casa de la zona, donde lo amarraron y envolvieron en plástico.
Luego, en ese mismo vehículo recorrieron los seis kilómetros hasta cerca de la poza Péjamo, que es un lugar solitario. Allí con el vehículo en dirección hacia la Universidad para la Paz, lo tiraron en un guindo. La Policía desconoce si lo llevaban en el asiento trasero o la cajuela.
El cuerpo rodó solo cinco metros debido a la espesa maleza. Una persona que pasó por el lugar el 29 de enero descubrió el cuerpo al percibir un mal olor.
"Se usó un carro rojo con características de un carro de servicio público, un taxi oficial (...) para el traslado de Jacó se habla también de un taxista, pero no lo hemos podido verificar, puede ser un Uber o un taxista informal. Hay muchas cosas que no se pueden revelar. No fue un familiar. Se contrató un servicio", dijo el jefe policial.
La policía ha tenido contacto con familiares y ha intercambiado información con las autoridades italianas y la Policía Internacional (Interpol). “Lo único que le puedo decir es que en Italia, Vincenzo Costanzo no tenía antecedentes”, dijo González.
Este hombre de negocios viajaba con relativa frecuencia a Estados Unidos, Panamá e Italia, según los registros de Migración y Extranjería.
