
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó que el triple homicidio ocurrido este fin de semana en San Mateo de Alajuela, podría estaría relacionado con el crimen organizado.
Vladimir Muñoz, subdirector interino del OIJ, detalló además, que dos de las tres víctimas ya están identificadas: Andrey Castro Bonilla e Iván Horacio Jackson Núñez. La tercera, dijo, “aún no ha sido plenamente acreditada”. La primera hipótesis que manejan las autoridades es que fueran asesinados en un ajuste de cuentas relacionado con narcotráfico.
Castro Bonilla, de 47 años, es el nombre principal del que parte la pesquisa. Presidente de la sociedad dueña del Municipal Puntarenas FC, Castro es descrito por las autoridades como un empresario con negocios en la zona del Pacífico, aunque con domicilio electoral en Cahuita, Limón.
El allanamiento ejecutado por la unidad de crimen organizado del OIJ de Orotina en una propiedad del directivo en El Cocal de Puntarenas, un embarcadero con cuatro lanchas destinadas a la pesca, dejó como resultado el decomiso de nueve armas de fuego tipo AK-47, M15 y M4, con abundante munición. Los perros entrenados en detección de estupefacientes dieron señal positiva en el lugar, aunque no se ubicó droga.
“Los grupos criminales en esa zona operan de esa forma”, señaló Muñoz al referirse al embarcadero, descartando que se tratara de una operación pesquera convencional.
Dinámica del triple homicidio
Para el subdirector interino del OIJ, la forma en que se ejecutó el triple homicidio lo distingue del patrón habitual. “El típico sicariato es cuando alguien da la orden para que se asesine a una tercera persona, simplemente van y ajustician”, explicó Muñoz. En este caso, la dinámica fue diferente: las víctimas habrían sido privadas de libertad, sometidas a algún tipo de violencia para extraerles información, y luego ejecutadas o colocadas dentro del vehículo antes de que este fuera lanzado al precipicio.
“No pensamos que ninguno de ellos condujera el vehículo”, afirmó Muñoz, al señalar que los cuerpos probablemente fueron manipulados antes de que el Toyota HiLux 2025 —valorado en ¢31,6 millones— fuera empujado por la pendiente.
El hecho de que dos víctimas estuvieran descalzas y una envuelta en una sobrecama refuerza la hipótesis de que el asesinato ocurrió en un lugar distinto al hallazgo. Las autopsias determinarán si hubo lesiones por arma de fuego, aunque visualmente los investigadores no detectaron ese tipo de heridas.
El jefe policial no descartó que el crimen también sea un mensaje: “Cualquier otra persona que se vincula en este tipo de organizaciones, ese es el mensaje que están mandando: ‘Si nos hacen esto, de esta forma la van a pagar’”. Y advirtió que podrían venir represalias.
Vínculos con el Caribe
Jackson, la segunda víctima identificada, era oriundo del Caribe pero se mantenía con frecuencia en la zona del Pacífico, posiblemente por una relación de amistad o laboral con Castro.
En cuanto a un posible vínculo de Castro Bonilla con Gilbert Bell, alias Macho Coca, sospechoso de narcotráfico y cuyo proceso de extradición a Estados Unidos fue rechazado por un tribunal en Costa Rica, Muñoz fue cauteloso pero no lo descartó.
“Desde hace muchos años sabemos el acercamiento que hubo entre los grupos narcotraficantes del Caribe vinculados con personas tomando posición importante en el Pacífico”, dijo, al señalar que esa relación entre ambas costas es ya un patrón conocido en investigaciones recientes.
Sobre un posible vínculo con el decomiso de 700 kilos de cocaína en Liberia, el día anterior al hallazgo de los cuerpos, Muñoz indicó que de momento no manejan esa conexión de forma directa, aunque tampoco la descartan.
