
El cónsul honorario de la nación caribeña de San Cristóbal y Nieves en Costa Rica, Jonathan R. Curshen, quedó libre bajo fianza en EE. UU. tras caer en la trampa que le tendió un agente del Buró Federal de Investigación (FBI).
Curshen, un reconocido promotor bursátil, fue arrestado el 4 de setiembre como sospechoso del delito de fraude con valores, causa que se tramita en la Corte del distrito sur de Nueva York.
La denuncia en su contra –que incluye también a su socio Bruce L. Grossman– fue presentada el 10 de setiembre por la Comisión de Valores y Cambio (SEC, por sus siglas en inglés).
Lo acusan de sobornar a un agente encubierto del FBI, quien se presentó como representante de un grupo de corredores de bolsa dispuestos a comprar acciones con dinero de sus clientes.
La acusación preliminar detalla que los sospechosos ofrecieron al oficial, cuya condición desconocían, un 25% “como soborno” si participaba en el negocio.
Así, Grossman y Curshen venderían los valores a precio de su conveniencia.
“Entre el 27 de junio y el 2 de julio del 2008, en respuesta al arreglo ilícito, los señalados (Curshen y Grossman) instruyeron al individuo A (el oficial del FBI) para que comprara acciones de IBot (Industrial Biotechnology).
“ (...) le dieron instrucciones acerca de la cantidad, el precio y el plazo (de las acciones)”, indicó en la denuncia Todd D. Broddy, funcionario de la SEC.
El documento, del que La Nación tiene copia, sostiene que el falso corredor de bolsa compró –con instrucciones de los sospechosos– $76.000 en acciones de la compañía IBot, negocio por el cual recibió unos $19.000 como “comisión”.
Para efectuar la transferencia, el FBI utilizó una “cuenta encubierta”, dijeron medios de prensa estadounidenses.
Trayectoria. Curshen, quien tiene una oficina en el Paseo Colón, San José, fue nombrado cónsul honorario el 1.° de julio del 2004, durante la administración de Abel Pacheco. Vive en San Rafael de Escazú y tiene residencia costarricense. Su credencial está vigente, según la Cancillería.
San Cristóbal y Nieves es el país más pequeño –en cuanto a población y territorio– del continente americano: 40.000 habitantes y 261 kilómetros cuadrados.