Cinco personas sufrieron quemaduras de gravedad y una más estaba desaparecida, tras un incendio de grandes proporciones que destruyó ayer la fábrica Químicos Holanda, en Moín de Limón.
La deflagración se desató a las 11:20 a.m., luego de una explosión cuyas causas eran desconocidas para las autoridades.
El OIJ ignoraba, avanzada la tarde de ayer, la identidad de las personas heridas, todos hombres, tres de los cuales fueron trasladados en avioneta hasta San José.
Dos de ellos permanecían muy delicados en la Unidad de Quemados del San Juan de Dios. Los médicos temían por sus vidas debido a la gravedad de las quemaduras que presentaban.
Uno de ellos tenía quemaduras en un 80% de su cuerpo; otro, en un 60%.
A las 3:30 p. m. se hablaba extraoficialmente de varios fallecidos pero el OIJ no tenía informes.
La policía desconocía también la identidad de una persona que, presumían, quedó atrapada en la fábrica siniestrada, donde al parecer se encontraban 10 trabajadores en el momento de la explosión que provocó el incendio.
Un bombero y varios lugareños fueron trasladados al hospital Tony Facio debido a problemas respiratorios provocados por la inhalación de humo tóxico.
Lenguas de fuego. Las llamas alcanzaron más de 100 metros de altura y se registraron también temperaturas muy elevadas, lo que obligó a la Fuerza Pública a desalojar a decenas de familias que viven cerca de la empresa.
El fuego alcanzó tanques donde se almacenaba tolueno, materia prima de la que se obtienen colorantes, perfumes y thinner .
De acuerdo con expertos del Cuerpo de Bomberos, “es un líquido incoloro con un olor parecido a los solventes de pintura”.
“Se trata de un químico altamente inflamable”, insistió el director de Bomberos, Héctor Chaves, quien coordinaba ayer la extinción del siniestro en Limón.
Al parecer, las llamas consumían unas 168 toneladas de materiales inflamables, versión que no fue posible confirmar en Químicos Holanda S.A. ni con los Bomberos.
Ayer no fue posible contactar a funcionarios de esa compañía.
Bomberos sin agua. Los bomberos enfrentaron serios contratiempos debido a la escasez de agua, pues en el sitio solo funcionan dos hidrantes que no dieron abasto.
Por eso, tuvieron que llevar mangueras hasta el mar para abastecer sus máquinas y continuar la lucha contra el fuego.
La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) envió 800 colchonetas, alimentos y personal para abrir cinco albergues donde esperaban trasladar a las personas que dejaron sus hogares, así como a lugareños de otras barriadas afectadas por gas tóxico.
La Cruz Roja también reforzó su puesto en Limón con 75 paramédicos, a quienes enviaron desde cantones cercanos, como Siquirres y Pococí, así como de la capital.
Lo salvó una llamada. Darwin Hurtecho, vigilante de la empresa, narró que a las 11:20 a.m. recibió una llamada y se alejó para contestar el teléfono, momento en el que se produjo la explosión.
“Eso me salvó la vida”, afirmó. Aunque corrió para encender las máquinas extintoras de la compañía, el fuego “derritió las tuberías” y a partir de ese momento las gigantescas lenguas de fuego lo obligaron a huir.
“Yo sentí un golpe seco y de pronto vi las grandes llamas por todo lado. Le grité a la gente que saliera de la zona, que se salvaran”, recordó Hurtecho.
A las 3:30 p. m., el fuego seguía consumiendo las instalaciones de Químicos Holanda S.A. pese a los esfuerzos de los bomberos.