
El hecho lo reveló ayer el director del parque, Bernal Valderrama, quien agregó que se trata de un acto de vandalismo que no solo pretende afectar el ambiente, sino que además pone en riesgo fuentes de agua de decenas de comunidades de Pérez Zeledón y la actividad turística.
El funcionario dijo que el fuego comenzó en la parte alta, donde nadie acampa, ni es visitada por los turistas pues se trata de charrales y una zona muy quebrada. “Eso es una venganza no sé contra quién; podría ser hasta contra la misma Policía, que con frecuencia destruye plantaciones de marihuana cerca del parque”, dijo Valderramas.
Paralelamente, el fuego que comenzó el lunes y lleva consumidas 120 hectáreas, sobrepasó ayer las rondas o líneas de contención que cerca de 100 voluntarios hicieron en los últimos días.
El fuego se pasó en una parte alta donde hay un robledal en regeneración y, aunque luego se aplacó, amenaza con seguir y tomar el cerro Ami, dijo el funcionario.
Al mismo tiempo, en otro sector conocido como La Chiripa las llamas también superaron las rondas hechas por los voluntarios. Ello se debió al fuerte viento que desde las 11:30 a. m. hasta las 3 p. m. se intensificó , con ráfagas que alcanzaron entre 40 y 50 kilómetros por hora.
Bernal Valderrama agregó que estas situaciones son preocupantes, pero hoy esperan volver a tener el fuego controlado, como se logró durante la mañana de ayer, lo cual permitió a los brigadistas comenzar a extinguir las llamas en un amplio sector.
Este incendio en el Chirripó tiene la particularidad de darse en cuatro frentes.
Las cuadrillas de voluntarios han hecho rondas o anillos de limpieza de entre dos y tres metros de ancho en tramos de hasta seis kilómetros.
Sin embargo, en la parte alta las llamas pasaron por las copas de los árboles, impulsadas por el viento. “En esos casos nada podemos hacer. Incluso, el fuego alcanzó tal intensidad que los brigadistas debieron alejarse 50 metros por el calor y el humo”, dijo Valderrama.
Las personas que conforman las brigadas usan cuchillos, palas y bombas de agua de espalda para combatir las llamas. Para llegar hasta el lugar donde trabajan, deben caminar cerca de dos horas por trillos y callejones donde hay mucha piedra suelta.
Esa labor la están desarrollando decenas de brigadistas, a una altura de 2.200 metros.