
El rastro genético fue la pieza clave que permitió identificar y detener a un hombre de apellido Forbis, alias Zapatero, de 49 años, sospechoso de una serie de violaciones y homicidios cometidos durante casi una década en la zona de Cieneguita, en Limón.
El Juzgado Penal de Limón le impuso seis meses de prisión preventiva, luego de que la Fiscalía de Género ordenara su captura. El sospechoso fue localizado este miércoles en el mismo territorio donde, según la investigación, habría cometido los ataques.
La clave para resolver el caso estuvo en la base de datos CODIS, un banco de ADN administrado por la Sección de Genética Forense del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La investigación se reactivó a partir de la violación y asesinato de Elsie Yolanda Martínez Ramírez, de 50 años, ocurrido el 28 de diciembre de 2019 en playa Cieneguita.
Los indicios biológicos recolectados en esa escena permitieron vincular al sospechoso con otros tres crímenes cometidos entre enero y junio de 2011. Sin embargo, durante años los investigadores no conocían la identidad del donador de la muestra genética.
El OIJ tenía referencias de un sujeto conocido como Zapatero, quien se había alejado de la zona. Cuando regresó a Limón, los agentes lograron extraerle una muestra de ADN que resultó positiva al ser comparada con las cuatro causas almacenadas en el sistema CODIS.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que resolver este tipo de casos es “bastante difícil, bastante complejo”, y señaló que el resultado fue posible gracias al trabajo articulado entre la Sección de Genética Forense, la sede regional del OIJ en Limón y la Unidad de Vínculos Criminales, que hicieron “un trabajo de calle muy arduo y tenaz para identificar a este sujeto, para ubicarlo y para detenerlo”.
La Policía Judicial catalogó al imputado como un “homicida serial, sexual, lujurioso”. Soto explicó que este tipo de personas tienen “una psicopatía muy profunda, que hace que no sientan remordimiento ni ningún tipo de culpa por la ejecución de este tipo de actos, lo que hace que actúen una y otra y otra vez”.
Asimismo, advirtió que si una persona con ese perfil “se reincorporara a la vida social, podría eventualmente, con un alto porcentaje, volver a cometer este tipo de delitos”.
Según el jefe policial, Forbis actuaba en su zona de confort. Era una figura conocida en Cieneguita y eso le permitió pasar desapercibido durante los primeros años de investigación, pues “era muy comúnmente verlo interactuando con las demás personas de la zona”.
Las víctimas del 2011 fueron identificadas por el Ministerio Público como Aura Madrigal Morales, asesinada el 25 de enero; Meyling Waggon Archival, fallecida el 2 de febrero y Melissa Morales Palma, ultimada el 10 de junio. Todas fueron violadas y murieron por asfixia.
Las víctimas eran mujeres en condición de vulnerabilidad, con problemas de adicción y en situación de calle. Según el OIJ, los homicidas seriales “buscan una condición vulnerable de la víctima para no ser descubiertos” y “tienen algún control del entorno de poder sobre la víctima”.
