
Una banda dedicada a estafar con el timo de ofrecer “mercadería barata en la aduana, próxima a ser rematada” fue atrapada ayer por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
La acción policial, coordinada con la Fiscalía de Alajuela, se ejecutó en la madrugada con ocho allanamientos en Belén, Guararí y San Rafael de Heredia; en Alajuela centro y en la ciudadela León XIII, de Tibás, más Pavas, en San José. En total, fueron detenidos 10 sospechosos de integrar la organización.
Los presos fueron identificados como dos hermanos de apellido Meléndez, de 41 años y 45 años (el menor es el presunto líder); otros dos sujetos de apellido Jiménez (de 62 y 35); González, de 34; Barrantes, de 51; Escarreola, de 35; Vega, de 30; Gamboa, de 32, y Murillo, de 34.
Este último se encontraba detenido en el Centro Penitenciario La Reforma, ubicado en San Rafael de Alajuela.
Modo de operar. Según la explicación dada por el OIJ y la Fiscalía, quien se encarga de escoger a la víctima, que generalmente es un profesional o algún comerciante, es el “intelectual”.
Ese sujeto, indicó el OIJ, pasa la información a otro miembro del grupo para que llame a la víctima. La Policía determinó que muchas de las llamadas se hicieron desde La Reforma.
De acuerdo con los datos que dio la Policía, el contacto le dice a la víctima que en la aduana hay, desde hace mucho tiempo, un lote de llantas, licores, televisores, medicamentos, alimentos para animales y computadoras personales, entre otros artículos, cuyo importador tuvo problemas y no pudo pagar los impuestos. Así, los artículos están próximos a ser rematados.
Pedido. Según el OIJ, el estafador le plantea a su víctima que si le “da alguito” puede ayudarla a comprar la mercadería, y le indica cuánto debe pagar por el desalmacenaje.
El precio de cada artículo siempre es muy favorable en relación con el del mercado.
El estafador, usando teléfonos facilitados por terceras personas, se reúne con el afectado, le entrega documentación falsa de desalmacenaje y lo lleva a una sucursal bancaria para que haga el depósito en una cuenta.
Una vez hecho ese trámite, la víctima y el estafador van al almacén fiscal a retirar la mercadería, sitio donde el hombre desaparecía, mientra el afectado se queda esperando los artículos.
La Policía informó de que por este timo hay 80 denuncias y la estafa asciende a un poco más de ¢200 millones.
Los detenidos fueron indagados ayer en la Fiscalía.