
El cadáver de un carpintero estadounidense, quien murió de un infarto el año anterior en Quepos de Aguirre, Puntarenas, estuvo cinco meses en un congelador de la Morgue Judicial.
Se trata de los restos de Bruce Patsalos, oriundo de Virgina del Norte, Estados Unidos.
Este hombre, un fino ebanista, según allegados, llegó al país en el 2007 buscando nuevas oportunidades y decidió quedarse.
A simple vista, parecía un hombre sano, sin problemas de salud, pero a principios de marzo anterior sufrió un dolor en el pecho y, de repente, cayó muerto.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) lo identificó y semanas después, por medio de la embajada de los Estados Unidos en nuestro país, contactaron a sus padres y varios hermanos.
Pero de nada sirvió.
Sus familiares viven en condiciones de pobreza y aseguraron no tener dinero para pagar los costos de trasladado del cadáver.
Pidieron tiempo para intentar reunir el dinero, entre $15.000 y $20.000, según dijo el director de la Morgue, Raúl Bonilla.
Aunque los cadáveres no reclamados permanecen entre un mes y dos meses antes de ser sepultados por cuenta del Poder Judicial, en el caso de Patsalos estuvo poco más de cinco meses en un congelador. “Fue una excepción, había que darles tiempo, ser solidarios”, declaró el funcionario judicial.
Sin embargo, no lograron resolver sus problemas económicos y finalmente autorizaron que fuera enterrado junto con los cuerpos, unos 120 al año, que nadie reclama.
Sus familiares tampoco pudieron viajar al país para despedirlo.
Por eso pidieron a una pareja de amigos, vecina de Quepos, participar en un entierro masivo que se realizó el 4 de agosto pasado.
Se trata de Robert Davidson y Pamela Grimm, quienes tomaron fotografías para enviarlas a la familia Patsalos en Virginia.
“Ellos verán así que se le dio una cristiana sepultura, que se le trató con respeto”, dijo Grimm.
Según dijo, conoció al carpintero en el 2008 y se hicieron muy buenos amigos. “Lo veía cuando sacaba de paseo a sus perros. Su muerte fue repentina, es una pena que no pueda volver a su pueblo”, expresó Grimm.
Patsalos fabricaba muebles de madera, “tipo coloniales, unas verdaderas joyas”, agregó,
Estaba en busca de un socio para instalar un taller de ebanistería en Quepos. Lo enterraron en un humilde féretro, sin pintar, que amenazaba con desarmarse cuando lo colocaron en una tumba sin cruz ni flores.