El caudal y la presión de los hidrantes más cercanos al incendio que causó la muerte de un hombre de 66 años y su hijo de 14, el pasado 10 de agosto en Metrópolis de Pavas, eran insuficientes para atender la emergencia, según reconoce un informe ejecutivo elaborado por el Cuerpo de Bomberos.
El documento detalla que, mientras se desarrollaban las operaciones de búsqueda y rescate, los bomberos iniciaron las labores de extinción con el agua que transportaban las unidades que llegaron al sitio. Paralelamente, enviaron personal a revisar los hidrantes disponibles en las cercanías.
“Se envían bomberos a revisar los hidrantes más cercanos al incidente, quienes informan que el caudal y la presión son insuficientes”, señala el informe.
Ante esa situación, Bomberos tuvo que gestionar el traslado de más agua para continuar con las labores de extinción. “Se solicita a la Oficina de Comunicaciones de Bomberos (OCO), el envío de una unidad tipo tanquero, con una capacidad de 3.000 galones de agua, así como una cisterna con una capacidad adicional de 8.000 galones de agua”, indica el documento.
La institución también pidió reforzar el suministro de la red pública.
“Se solicita a OCO coordinar con AyA, para reforzar el caudal en las tuberías del sector, a efecto de poder continuar con las labores de extinción. OCO informa que el tiempo indicado por AyA será de aproximadamente 15 minutos”, consigna el informe.
La emergencia fue declarada controlada 29 minutos después de la llegada de la primera unidad de Bomberos.
Bomberos destacó que si bien “el caudal y la presión de los hidrantes no eran los adecuados”, la utilización de camiones tanqueros y cisternas, permitieron controlar el incendio en un tiempo aceptable, impidiendo su propagación hacia otras estructuras.
Sin datos cuantitativos
El informe aclara que Bomberos no puede aportar datos cuantitativos sobre la presión y el caudal de la red de hidrantes que estaba disponible durante la emergencia.
La institución explica que esos valores pueden variar según la hora en que se realicen las mediciones y que también dependen de la distribución del agua que efectúe el administrador del acueducto, de acuerdo con las necesidades del servicio.
Por esa razón, durante la emergencia no se realizaron mediciones cuantitativas. La valoración sobre la capacidad del hidrante se hizo de manera cualitativa, con base en la experiencia del bombero que atendía la emergencia.
El 11 de agosto, un día después de la tragedia, la presidenta ejecutiva del AyA, Lourdes Sáurez Barboza, ordenó una revisión inmediata de las condiciones de abastecimiento de agua al momento del mortal incendio.
Sáurez, además, pidió revisar los procedimientos y condiciones operativas para esclarecer lo ocurrido y determinar “las acciones y responsabilidades que correspondan”.
Condiciones de la estructura
El informe incorpora varios elementos sobre las características de la vivienda y las condiciones que encontraron los primeros bomberos. La estructura era utilizada para el almacenamiento y comercialización de antigüedades, por lo que tenía una carga combustible superior a la habitual, según Bomberos.
Además, el informe señala que, de acuerdo con la normativa de la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés), un incendio en una vivienda con esas características puede alcanzar la combustión súbita generalizada —conocida como flashover— en aproximadamente tres a cinco minutos.
Bomberos concluyó que un incendio completamente desarrollado genera temperaturas elevadas, humo y gases tóxicos incompatibles con la supervivencia de las personas que permanezcan dentro de la estructura.
Esa fue, según el informe, la condición observada cuando llegaron los primeros equipos. “Bajo las condiciones descritas por los primeros bomberos en arribar a la escena, las probabilidades de vida de los ocupantes de la vivienda eran prácticamente nulas”, concluye el análisis.
Por esa razón, la evaluación inicial descartó el rescate de personas dentro de las estructuras completamente comprometidas y orientó las acciones hacia las edificaciones donde sí existían probabilidades de encontrar personas con vida.
Una única vía de salida
Bomberos también identificó condiciones de la vivienda que habrían limitado las posibilidades de evacuación.
El inmueble tenía un frente corto y colindancias en tres de sus costados, lo que reducía las posibilidades de escape por vías alternas. De acuerdo con el informe, contaba con un único acceso frontal, que estaba completamente comprometido por el avance del fuego.
Además, Bomberos determinó que el incendio se originó en la zona central de la estructura, lo que comprometió precisamente la única vía de egreso disponible para las víctimas.
La vivienda carecía de detectores de humo y otros dispositivos de alerta. Según la institución, esto permite concluir que los ocupantes “no se percataron oportunamente del inicio del incendio” y que finalmente no tuvieron una opción que les permitiera salir de la estructura.
La propagación hacia una vivienda colindante también fue favorecida, según el informe, por las condiciones de proximidad entre las estructuras y por el incumplimiento de condiciones urbanísticas residenciales.
A esas condiciones se sumaron dificultades para desplegar las mangueras. De acuerdo con el informe, durante la atención del incendio los vecinos comenzaron a movilizar numerosos vehículos que estaban estacionados a ambos lados de la calle. Algunos de esos vehículos obstaculizaron el tendido de las mangueras e incluso pasaron sobre ellas, lo que dificultó el paso del agua.
El acceso de los vehículos de Bomberos también fue limitado por las características de la zona. El incendio se ubicaba en un bulevar con calles angostas que impedían que la unidad llegara directamente hasta la estructura. Por ello, los equipos tuvieron que estacionarse en un bulevar cercano y extender las mangueras hasta el punto del incendio.
Hasta este 18 de agosto, el Cuerpo de Bomberos reporta 15 personas fallecidas durante incendios.
