
Sin disparar una sola bala, dos bandas terminaron con botines millonarios que salieron de las arcas del casino Concorde, en el hotel Irazú (San José) y el supermercado Palí, en Ciudad Quesada.
De este último negocio, los delincuentes se llevaron unos ¢10 millones que estaban en una caja de seguridad.
Atacaron en la noche, como parte de un plan que incluyó labores de inteligencia, indicaron las autoridades.
Para entrar al supermercado, el grupo trazó una ruta a través de las oficinas regionales de la Universidad Santa Lucía.
Pasaron por una ventana que queda a unos cinco metros de altura.
De ahí, los hampones descendieron al primer piso para abrir un boquete en la pared que separa al Palí del centro educativo.
Antes de ingresar, cortaron los cables del teléfono y la alarma.
El robo quedó al descubierto ayer, cuando los primeros trabajadores llegaron al establecimiento, poco después de las 7 a. m.
Objetivo conocido
Pese a que los atacantes tuvieron a su disposición tres cajas de seguridad, enfocaron su atención en la que tenía más dinero.
Con equipo de acetileno la abrieron; luego, huyeron por el portón de unas bodegas.
Dejaron abandonada una gata hidráulica. Las autoridades investigan si este hecho guarda alguna relación con otro robo que se registró en ese supermercado, el 5 de abril pasado.
En esa ocasión, los malhechores trataron de abrir una caja fuerte que contenía ¢40 millones, pero tuvieron que conformarse con ¢500.000 que hallaron al alcance de la mano.
Casino en la mira
El otro robo se registró ayer en el casino Concorde, del hotel Irazú, en las cercanías del puente Juan Pablo II, en San José.
Tres de los ladrones llegaron al local y se confundieron entre los clientes.
Las cosas cambiaron a las 11 a. m., cuando uno de ellos desenfundó un arma (al parecer un revólver calibre 38), informó el intendente Alexánder Godínez, de la Fuerza Pública.
Aunque el local cuenta con seguridad privada, los sujetos no hallaron mayor resistencia.
“El personal sabe que ante cualquier situación violenta debe lanzarse al piso y dejar que se lleven lo que sea.
“Primero está su integridad y la de los visitantes. No queríamos un enfrentamiento”, declaró Jorge Hidalgo, presidente de la Corporación de Juegos Modernos, dueña del casino.
Los asaltantes nunca desarmaron ni golpearon a los custodios, agregó. Los vigilantes del parqueo tampoco intervinieron.
Aunque la banda se llevó el equipo de filmación, una copia del video quedó a salvo en otra sección del departamento de seguridad del casino
Los delincuentes huyeron en un Nissan Sentra blanco, aunque un testigo dijo haber visto también un Hyundai gris.
También se habló de un automóvil café. De estos, solo apareció el Nissan, que los sospechosos abandonaron en Pavas.
Hubo discrepancias en cuanto a lo robado. En principio, la Policía informó de que el grupo se apoderó de ¢10 millones que estaban en una bóveda, ¢3 millones de las cajas y $22.000 (¢9,9 millones).
Poco después, el presidente de la corporación, Jorge Hidalgo, afirmó que el robo ascendía a ¢1 millón y $3.000 (¢1,3 millones).
En horas de la tarde, voceros del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reportaron la sustracción de ¢5 millones.
La descripción de los asaltantes pareciera coincidir con la de los hombres que la noche del lunes trasanterior se llevaron una caja fuerte del hotel Courtyard Marriot, a un kilómetro del peaje de Santa Ana. En esa oportunidad el golpe fue de unos ¢5 millones.