Pequeñas bandas que utilizan métodos artesanales de impresión están detrás de la creciente falsificación de billetes que golpea al público a diario.
Los grupos, con fotocopiadoras y equipos de escaneo instalados en oficinas o cuartos de viviendas, fabrican los billetes que luego son retocados a mano.
Oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) explicaron que se presume que estos grupos "falsifican para comer".
"Creemos que fabrican unos 20 billetes a la semana. Escogen una feria del agricultor o una venta de baratillo para ponerlos a circular. Si meten uno es ganancia", dijo un investigador.
La Policía Judicial presume que son decenas los perjudicados, pero advirtieron que las denuncias son mínimas (en el 2004 el OIJ en San José solo recibió 12).
"Cuando llaman y les decimos que tenemos que decomisar el billete, dicen que ahorita vienen, pero nunca llegan", relató el investigador, quien agregó que se cree que el afectado prefiere tratar de timar a otra persona para recuperar el dinero.
La creciente falsificación obligó a que los cajeros de bancos privados y públicos, de supermercados, tiendas y hasta de pequeños negocios usen lámparas de luz para detectar los billetes alterados.
Ante esas medidas, los falsificadores se han ido desplazando a zonas rurales. Por ejemplo, en noviembre del 2004 una banda estafó a comerciantes de Golfito y Paso Canoas (Corredores), zona sur. En febrero y marzo de este año timaron en Upala y Alajuela, y en marzo y abril pasado actuaron en Nicoya, Santa Cruz y Liberia, Guanacaste.
Alta denominación. Ricardo Rodríguez Hernández, jefe de Tesorería del Banco Central de Costa Rica (BCCR), dijo que las alteraciones son más frecuentes con los billetes de más alta denominación como son los de ¢5.000 y ¢10.000.
"Creemos que son (de fabricación) casera, no hechos en imprentas pues los billetes parecen lavados, altamente brillosos y denotan un gran desgaste", puntualizó.
En la capital, según el OIJ y la Fuerza Pública, la mayoría de afectados son personas que acuden a los bolsinistas (sobre todo cambiadores de dólares por colones).
"Las personas nos dicen que cambiaron un billete de $100 y les dieron cuatro billetes de ¢10.000, uno de los cuales era falso, pero no pueden identificar al cambiador", comentó el investigador judicial.
Ricardo Rodríguez, del Banco Central, dijo que al mes decomisan unos 100 billetes falsos de todas las denominaciones. "El número puede parecer bajo, pero el problema es que cuando a la gente se le dice que no cambiamos los billetes falsos no vienen a poner la denuncia".
El OIJ analizó en el 2004 un total de 1.906 billetes decomisados, de los cuales 1.143 eran falsos. Colaboraron: Carlos Hernández y Freddy Parrales, corresponsales.