
Las acciones para capturar a Alejandro Arias Monge, alias Diablo, no comenzaron con el ingreso de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a la propiedad donde se encontraba, en San Bernardino de Horquetas, en Sarapiquí.
En realidad, según narraron ayer fiscales que participaron en el proceso, detrás del operativo Némesis hubo años de seguimiento y una planificación cuidadosa para evitar que la estructura criminal detectara la intervención policial.
Javier Valerio, miembro de la Fiscalía Adjunta Especializada en Delincuencia Organizada, relató detalles de la preparación y ejecución del operativo durante una entrevista en el programa Voces MP, transmitido por Radio Columbia.
De acuerdo con Valerio, durante los años de búsqueda de Diablo, se recibieron múltiples informaciones sobre sus posibles movimientos; lo situaban en distintas partes del país.
Cada información debía ser analizada y corroborada antes de avanzar en la pesquisa.
Mauricio Boraschi, fiscal adjunto de las fiscalías territoriales, explicó que para el caso de Arias Monge se conformó un equipo con el OIJ. También, hubo colaboración de autoridades de otros países, como Estados Unidos.
Pero el momento decisivo llegó durante la madrugada del operativo Némesis.
Una llegada escalonada para evitar ser detectados
Para acercarse a la casa, según Valerio, hubo que muchas precauciones para no alertar a los sospechosos que estaban dentro.
Por ejemplo, los vehículos no podían ingresar al mismo tiempo; el desplazamiento hacia la zona se hizo de manera escalonada.
“Tenía que entrar un carro primero, a las dos horas entraba otro. No podíamos entrar como en caravana”, indicó.

Las autoridades también tenían en cuenta el sistema de vigilancia instalado en el lugar por parte de los presuntos criminales, pues durante la madrugada utilizaban drones con capacidad térmica para vigilar los alrededores.
Los drones eran elevados periódicamente y esa vigilancia dificultaba el acercamiento de los agentes.
Por esa razón, la planificación buscaba mantener el factor sorpresa hasta el momento en que los equipos policiales ingresaran a la propiedad.
El momento de mayor tensión
De acuerdo con Valerio, los equipos comenzaron a desplazarse hacia el sitio alrededor de las 3 a. m. El fiscal aseguró que permaneció aproximadamente a 200 metros del lugar cuando comenzó el ingreso de los grupos policiales.
A partir de ese momento, relató, se produjo un intercambio de disparos y varios agentes resultaron heridos.
Los primeros minutos, describió, fueron uno de los momentos de mayor tensión durante su carrera. Desde su posición recibía información por radio sobre lo que estaba ocurriendo en el perímetro.
Incluso, precisó Valerio, hubo un momento en que tuvo que resguardarse detrás de un vehículo debido a los disparos. La presencia de agentes heridos dificultó aún más la situación.
“Fue muchísima tensión ver a un compañero herido de la SERT (Servicio Especial de Respuesta Táctica del OIJ) donde cae y está pidiendo (ayuda), levanta la mano para para pedir ayuda y lo teníamos a 200 metros y saber que no se puede acceder a auxiliarlo, no sabíamos qué tan grave es, porque estaba en la línea de fuego. Fue muy tenso”, recordó.
Boraschi, quien también ha participado en operaciones policiales durante su carrera, defendió la actuación de los agentes. Sostuvo que la intervención estuvo marcada por criterios de profesionalismo y control.
Las declaraciones de ambos fiscales forman parte del relato del Ministerio Público sobre el operativo.
Las circunstancias y responsabilidades relacionadas con el intercambio de disparos deben determinarse a partir de las investigaciones correspondientes.
Una operación que empezó mucho antes
Aunque las imágenes del operativo mostraron el momento en que los agentes ingresaron a la propiedad y capturaron a Arias Monge, los fiscales insistieron en que esa fue apenas la parte visible de una investigación extensa.

Boraschi explicó que antes de una intervención de este tipo se deben establecer objetivos, analizar información y definir las diligencias necesarias para obtener evidencia dentro de los parámetros legales.
Después de los allanamientos y las capturas, además, la investigación no termina. La Fiscalía debe analizar la evidencia recolectada y determinar cuáles elementos pueden sustentar las acusaciones ante los tribunales.
“Esta operación fue muchísimo trabajo, sí le puedo decir que fue mucho trabajo y que esto definitivamente no fue, como dicen por ahí, ‘una chiripa’. Eso evidentemente es pura ignorancia y hasta ofensivo para todos los compañeros que arriesgaron la vida en esa operación”, aseveró Valerio.
En el operativo del pasado 24 de julio, además de Diablo, fue detenido su lugarteniente, alias Tan. Ambos descuentan prisión preventiva en celdas de máxima seguridad de La Reforma.
