
Un joven de 23 años, con problemas de adicción a las drogas –según las autoridades–, fue asesinado de cuatro balazos en un cañal ubicado en La Plancha de La Argentina de Grecia, Alajuela.
La víctima se llamaba Daniel Esteban Méndez Alfaro, quien usualmente se ganaba la vida como peón de construcción.
Según informes en poder de la Policía, familiares y allegados no sabían nada del muchacho desde la noche del viernes.
Su cadáver fue localizado a las 9:30 a. m. de ayer por un vecino que se dirigía a una siembra que tiene en las cercanías de un cañal. El cuerpo yacía boca arriba, a unos 35 metros de distancia de la calle principal.
El lugareño, cuya identidad no trascendió, sufrió un ataque de nervios y debió ser trasladado al hospital de Grecia.
Méndez presentaba cuatro balazos, todos hechos a quemarropa: uno en la sien derecha, otro en el antebrazo derecho (al parecer, ese mismo pasó por el cuello) y dos más en la nuca. Todos con entrada y salida, lo cual hace pensar a las autoridades que le dispararon con una pistola de gran potencia.
Eliomar Ballestero, oficial de la Fuerza Pública de Grecia, informó de que el muchacho había sido detenido en varias ocasiones por tenencia y consumo de drogas.
“Era un joven problemático, lo que llamamos un habitual de la zona”, añadió. Residía en el barrio Los Ángeles de Bolívar, Grecia.
Estaba casado desde hace un año y era padre de dos niños: uno de cinco meses y otro de dos años.
La Policía no contaba ayer con pistas para dar con el homicida o los homicidas. En el OIJ creen que se trata de un ajuste de cuentas.