
Randal Picado, jefe regional de la Fuerza Pública de Alajuela, vivió minutos de gran angustia este miércoles en la noche cuando, por casualidad, estuvo presente en un atropello en el cual murieron Irma González Galeano, de 18 años, y su bebé Keisel Monge González, quien hoy cumplía siete meses.
El accidente se registró a las 7:40 p. m. en la autopista General Cañas, cerca del peaje.
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"Viajaba hacia Alajuela después de una reunión en San José. Me acompañaban el coronel Rigoberto Rodríguez y el chofer, cuando nos encontramos con el atropello. Erámos de los primeros en estar ahí.
"Cuando me bajé y vi a la mujer, casi de inmediato supe que estaba muerta. El golpe fue tremendo. Ella tenía muchas lesiones. Estábamos atendiéndola y buscando con qué cubrirla, cuando llegó el esposo y preguntó: '¿dónde está la bebé?'. Entonces le pregunté: '¿cuál bebé?'.
"Fue cuando él explicó que la muchacha llevaba en brazos una chiquita. Ahí todo el mundo comenzó a buscar en la cuneta y en el charral. Es que ese lugar es muy oscuro, no hay luz. La gente de los carros se bajó a ayudar. Los que iban en una buseta también comenzaron a alumbrar con los celulares y nada.
"Fue algo muy drámatico, fue impactante, porque llevábamos como 10 minutos y la bebé no aparecía. A mí se me ocurrió buscarla en el carro. Intenté abrir la puerta y no abría. Entonces metí el cuerpo y en eso vi algo como una muñeca, toqué y era una piernita.

"El carro (involucrado en el atropello) tenía un hueco en el parabrisas. Supongo que la madre trató de proteger a la bebé, recibió el impacto y, claro, la soltó y la chiquita pasó por el parabrisas en medio de las dos personas que iban en el carro y quedó en el piso de la parte trasera.
"Sentí la piernita caliente y le vi los ojos abiertos, parpadeaba. Comencé a gritar: '¡Aquí está! ¡Aquí está!'. Ella estaba como envuelta en una cobijita. Quedó con la cabecita para arriba. Botaba como agua por la boquita, no era sangre. No se le veían golpes ni heridas. No estaba llorando.
"Ahí todo el mundo llegó y una muchacha que es paramédica (iba en algún vehículo) comenzó a atenderla, mientras llegaba la ambulancia que no podía pasar por la presa.
"Llegaron más policías y la bebé fue llevada al Hospital de Alajuela y después al de Niños donde desgracidamente falleció", narró el jefe policial.
Picado dijo que esta ha sido una de las experiencias más duras que le ha tocado vivir en su trayectoria como policía.
Las víctimas son de nacionalidad nicaragüense y tenían unos 15 días de estar en el país.
