
El tránsito por la ruta 32, que conecta San José con Limón, permanece cerrado desde la mañana de este viernes por el vuelco de un camión que transportaba acetato de etilo, una sustancia tóxica e inflamable.
Según el Cuerpo de Bomberos, el incidente ocurrió a las 7:03 a. m., aproximadamente cinco kilómetros antes del río Sucio, en el sentido San José - Limón. Por razones desconocidas, el vehículo se volcó y quedó a un costado de la carretera.
La cisterna que transportaba el químico quedó cerca de una pequeña caída de agua al lado de la carretera. En respuesta, se movilizaron al lugar dos unidades de soporte básico y un vehículo operativo de la Cruz Roja, además de cinco vehículos del Cuerpo de Bomberos.
La Cruz Roja informó que se evaluaron tres hombres, de los cuales uno requirió ser trasladado urgentemente a un centro médico en Heredia.
Estaba previsto que el paso se habilitara una vez que se concluyeran las labores de limpieza; no obstante, las mismas se suspendieron en horas de la tarde, cuando se reportaron derrumbes en el kilómetro 29. Para los conductores que necesiten viajar entre San José y Limón, existe una ruta alternativa por Varablanca, aunque este trayecto está habilitado exclusivamente para vehículos livianos.
Los vehículos pesados pueden optar por la carretera Bajos de Chilamate-Vuelta de Kooper, que une Sarapiquí con San Carlos, y desde allí continuar hacia Zarcero. A las 6 p. m. el paso por la ruta 10 (Turrialba) también está cerrada por un accidente.
¿Qué es el acetato de etilo?
Según la Escuela de Química de la Universidad de Costa Rica (UCR), el acetato de etilo es un líquido incoloro con un olor similar a las frutas. Es inflamable, menos denso que el agua y se mezcla ligeramente con ella. Sus vapores son más densos que el aire.
Se produce al destilar lentamente una mezcla de ácido acético, alcohol etílico y ácido sulfúrico, o a partir de acetaldehído anhidro con etóxido de aluminio. Se utiliza en esencias artificiales de frutas, como disolvente para nitrocelulosa, barnices y lacas, y en la fabricación de piel artificial, películas, placas fotográficas, seda artificial, perfumes y limpiadores de telas, entre otros.
Por ser inflamable y volátil, el acetato de etilo presenta riesgos de incendio y explosión. Sus vapores pueden alcanzar un punto de ignición, prenderse y transportar el fuego al lugar de origen. Además, pueden explotar si se encienden en un área cerrada y formar mezclas explosivas con el aire a temperatura ambiente.
El acetato de etilo presenta varios riesgos para la salud en sus formas de vapor y líquido. Como vapor, puede irritar los ojos, la nariz y la tráquea, mientras que en forma líquida, irrita la piel y los ojos. La inhalación de sus vapores puede provocar dolor de cabeza, náuseas y pérdida de conciencia; en concentraciones altas, puede causar convulsiones y congestión del hígado y los riñones. Incluso a bajas concentraciones, puede inducir anemia.
El contacto prolongado con los ojos puede oscurecer las córneas, y el contacto constante con la piel puede causar resequedad, agrietamiento, sensibilización y dermatitis. La ingestión del acetato de etilo irrita las membranas mucosas y puede causar pérdida de coordinación debido a su rápida conversión en ácido acético y etanol.
A largo plazo, se reportaron efectos tóxicos de los vapores en trabajadoras, como alteraciones hormonales, cambios en la placenta y trastornos menstruales.
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