
San Salvador. Los cuerpos de Juan Carlos Vargas Núñez y Rolando Antonio Rivera Sánchez, dos de los cuatro costarricenses que murieron el miércoles pasado al estrellarse un avión de Aviateca en El salvador, llegaron anoche a nuestro país. Para hoy se aguarda el arribo de los restos de Edward Harbottle Quirós y Jesús Torres Redondo.
Los cadáveres de Vargas Núñez y Rivera Sánchez fueron traídos en un vuelo regular de la empresa TACA, que aterrizó el sábado a las 7:55 p.m. en el aeropuerto internacional Juan Santamaría.
A Costa Rica también fue trasladado, en ese mismo vuelo, el cuerpo de José Rosell Martínez, un joven empresario español, quien vivía aquí desde hacía 10 años.
En tanto, pronto comenzarán las investigaciones para determinar las causas del accidente que cobró la vida de los 65 ocupantes del avión de Aviateca, dijo en San Salvador --en coferencia de prensa-- el gerente general de la empresa guatemalteca, Enrique Beltranena.
El proceso de verificación de identidades de los viajeros costarricenses se completó las 6:00 p.m. del viernes cuando fueron reconocidos los cuerpos de Harbottle Quirós y Torres Redondo, por parte de hermanos suyos.
Esto produjo al menos alivio y consuelo a los costarricenses que se desplazaron hasta San Salvador para recoger los restos de sus familiares, quienes habían abordado el vuelo 901 de Aviateca en la Ciudad de Guatemala.
La nave, un Boeing 737, se estrelló el miércoles contra el volcán Chichontepec, en el departamento salvadoreño de San Vicente. Murieron todos sus ocupantes: 58 pasajeros y siete tripulantes. Cubría la ruta Guatemala-San Salvador-Managua-San José.
Hacia Costa Rica
Aunque en un principio se tenía planeado traer los restos de Vargas Núñez y Rivera Sánchez en un vuelo de Aviateca que llegaba al mediodía del sábado a nuestro país, un contratiempo, de último momento lo impidió.
Al parecer, faltó un sello del Ministerio de Salud salvadoreño, pese a la ardua labor que han desplegado el Consulado y la Embajada de Costa Rica, así como todas las autoridades del vecino país.
Carlota Serrano, cónsul en San Salvador, informó de que los grupos de trabajo laboraron durante toda la noche del viernes y hasta las 5:00 a.m. de ayer en el Ministerio de Relaciones Exteriores para aligerar los trámites.
Sin embargo, todos esos esfuerzos no fueron suficientes. Ayer, a las 11:00 a.m., las familias que iban a salir con los cuerpos se vieron precisados a recoger sus escasos equipajes y regresar a sus habitaciones.
"Imagínese, tenemos todo listo para el entierro a las 3 p.m. Tenemos que irnos", dijo --angustiado-- Amadeo Vargas, hermano de Juan Carlos.
Por su parte, Wílliam Harbottle señaló que no podían quejarse por la atención recibida porque, en lo posible, todo había salido bien hasta ese momento.
"Yo siento que tengo seis días de estar aqui, no solo por la muerte de Edward, sino también por toda la espera. Entiendo lo que los Vargas están pasado, si mi hermano y yo no regresamos hoy nuestra familia también estará angustiada", comentó.
A las 4:00 p.m. del sábado, de los 65 fallecidos únicamente faltaba por identificar a un ciudadano ecuatoriano. Las dos últimas cuerpos que fueron reconocidos eran miembros de la tripulación. Los nombres no fueron revelados.
Al caer la tarde, un total de 26 cadáveres yacían en ataúdes de estaño listos para recibir las honras fúnebres. Con la repatriación de los ticos, un total de 14 fueron enviados a sus países de origen. De acuerdo con el gerente de Aviateca, el martes esa labor habrá terminado.
Mientras, en el lobby del hotel El Salvador, donde se alojaron los allegados de los fallecidos, se dispersaron diferentes grupos, abrazándose y llorando juntos a sus deudos.
Tras las causas
En otro orden de cosas, las pesquisas sobre las causas de uno de los accidentes aéreos más graves de los últimos años en Centroamérica, así como para establecer las eventuales indemnizaciones para los familiares de los fallecidos, darán inicio en los próximos días.
Por el momento, la prioridad es la repatriación de los cuerpos y la atención de sus parientes, indicó el gerente general de Aviateca, Enrique Beltranena.
Las pesquisas estarán a cargo de expertos de la Federal Administration Aviation (FAA) y la National Transportation Safety Board (NTSB), de Estados Unidos, así como de autoridades de aeronáutica civil de Guatemala, Costa Rica y El Salvador.
En el equipo también forma parte Alex Ulloa, jefe de investigación de accidentes de la Dirección General de Aviación Civil de Costa Rica.
Ayer por la mañana fue localizada la grabadora de voces de la aeronave y de inmediato enviada a Washington. Sin embargo, entre los escombros no había señales aún de la "caja negra" del avión, que pudo haber sido robada por los saqueadores que llegaron, en abundancia, a la zona donde cayó el Boeing 737.
Por esta razón, se ha rumorado que las autoridades salvadoreñas podrían ofrecer una recompensa a quien devuelva la pieza principal de la investigación de la tragedia.
El proceso para el eventual pago de las indemnizaciones comenzó con la apertura de los respectivos expedientes que serán entregados a las diferentes compañías aseguradoras con las cuales trabaja Aviateca.
Aunque la entrega de los cuerpos no aminora el dolor, al menos sí la angustia de llorarlos a lo lejos. Anoche dos costarricenses y un residente español fueron velados y hoy se realizarán sus funerales. Aquí, cuando eran sacados del aeropuerto internacional Juan Santamaría.
Participaron en esta información Rodolfo Martín, redactor de La Nación, y Pablo Bulgarelli, colaborador.
En tierra tica
Con huellas de cansancio y el mucho llanto derramado, los costarricenses abordaron a las 6:35 p.m. de ayer el vuelo 411 de TACA, que los condujo hasta Costa Rica.
Ellos fueron los comisionados por sus familias para reconocer a sus hermanos, esposos o padres, muertos en la tragedia aérea del volcán Chichontepec, en El Salvador. El objetivo fue cumplido, pese a muchas esperas y trámites.
Hannia y Amadeo Vargas --hermanos de Juan Carlos--, Yarit Rivera e Isabel --madre y compañera de Rolando-- y José Torres --hijo de Jesús-- también fueron la mayor fortaleza para los restantes familiares, quienes apenas empezaron a afrontar el dolor de la pérdida.
A las 8 p.m. llegaron a una sala de abordaje del aeropuerto internacional Juan Santamaría, donde no hubo lágrimas, solo muchos abrazos. De inmediato se dedicaron a concluir el papeleo para que, finalmente, los cuerpos sellados en cajas de madera y estaño, les fueran entregados.
Media hora después, una carroza de funeraria La Trinidad transportó los restos de Juan Carlos Vargas hasta su casa en Santa Bárbara de Heredia.
A las 9:15 p.m., retrasados por los últimos trámites de aduana, salieron los carros fúnebres con Rolando Rivera Sánchez y el español José Rossel.
Los funerales
Los cuatro costarricenses fallecidos en el accidente aéreo del pasado miércoles y el ciudadano español que tenía diez años de vivir aquí serán sepultados hoy, de acuerdo con información proporcionada ayer por las funerarias Montesacro, del Recuerdo y La Trinidad.
Aun anoche había dos oficios cuyas horas de celebración no estaban definidas.
Jesús Francisco Torres Redondo
Hoy, 9:30 a.m. Iglesia Santa Teresita; pasa luego al cementerio Montesacro.
José Rosell Martínez
Hoy, 9 a.m., capilla de Montesacro, en San Pedro de Montes de Oca. Se pasa después al cementerio de esa misma empresa funeraria, en Curridabat.
Rolando Rivera Sánchez
Hoy, a las 9 a.m., en la iglesia de Concepción Abajo de Alajuelita. El entierro será en Jardines del Recuerdo, Heredia.
Edward Harbotlle Quirós
Hoy, en la iglesia de Ujarrás, ubicada en barrio Córdoba. Luego se pasará al cementerio de Desamparados. La hora está por confirmar. Para más informes, llame a la Funeraria del Recuerdo por el 222-9022.
Juan Carlos Vargas Núñez
Hoy, en la iglesia de La Agonía de Alajuela; luego se pasará al cementerio local. La hora del sepelio está por definir. Para más información, llame a la funeraria La Trinidad al 441-0035.
