Don Vernis Fallas Salas dejó cinco hijos y tres nietos. A pesar de estar jubilado, seguía practicando su oficio de sastrería. No solo sus agujas, hilos y tijeras evocan su presencia para sus familiares, sino también su personalidad única, lo que los hace extrañarlo cada día.
Don Vernis falleció hoy hace un año, el 17 de setiembre del 2022, en la tragedia en Cambronero. Es una de las nueve personas que perdieron la vida por un deslizamiento que arrastró una motocicleta y un autobús hacia un abismo de 100 metros en la ruta 1.
Su hija Lilliana lo recuerda como un padre amoroso, afable, social y ejemplar. El día del accidente, este vecino de Desamparados, de 66 años, se dirigía a Guanacaste para celebrar el cumpleaños de un hermano.
“Donde estaba siempre tenía un tema de conversación, era muy vacilón. Siempre contaba chistes o anécdotas que nos hacían reír”, comentó Lilliana, quien está a la espera de la llegada de una nieta. Ella será la primera bisnieta de don Vernis.
“Agarrados de la mano de Dios” es la forma en que Lilliana describe cómo su familia sobrellevó este año sin su papá. Tras la pérdida, su madre, Cristina Vega, encontró refugio en la fe, la esperanza y en Dios, mientras anhela el reencuentro con su esposo. “Mami tiene la convicción de volverlo a ver. A veces se ve triste, pero ella sale adelante. Incluso le gusta que salgamos para despejarse”, comentó Lilliana.
En cambio, la madre de Vernis, doña Antonieta Salas, de 83 años, no asimila la muerte de su hijo de la misma manera. “Está bastante afectada. El sábado, cuando hablé con ella por la noche, me dijo que había llorado mucho y que sentía una gran desesperación. Me dijo ‘extraño mucho a mi hijito, me hace mucha falta’”, relató Lilliana.

‘Nos enteramos por las noticias’
El día del accidente, Vernis tenía su boleto en mano pero no estaba seguro si debía emprender el viaje a Guanacaste. Finalmente, decidió hacerlo. Esa tarde, un yerno informó a Cristina sobre el accidente del autobús en la ruta hacia Guanacaste.
“Mami me llamó muy tranquila y me dijo que le parecía que en el bus que se accidentó iba papi, porque él siempre se iba por esa ruta. Me pidió que averiguara y que cualquier cosita le avisara”, comentó Lilliana.
A pesar de numerosas llamadas a las autoridades y a su padre, Lilliana no obtuvo respuestas durante toda la noche. Al día siguiente, al encender la televisión, vio el nombre de su padre en la lista de fallecidos en el accidente.
“Ni siquiera nos llamaron. Debieron llamarnos y decirnos antes de pasarlo en la televisión. Fue algo sumamente doloroso, saberlo así fue horrible”, comentó la mujer entre lágrimas.
En su memoria perduran los momentos especiales compartidos con su padre. Las palabras de amor al saludarse y despedirse, y la casa llena de tela azul cuando se acercaba la temporada escolar. La mayor evidencia de su carisma quedó demostrada en su funeral, al que asistieron numerosas personas, incluyendo amigos, conocidos y clientes.
Lilliana incluso recuerda el último abrazo que compartió con su padre y las palabras que él le dedicó: “El 9 de setiembre vino a visitarme. Dejó algunas cosas y conversamos. Me dijo ‘bueno, mi amor, me voy, que Dios te acompañe’. Nos dimos un abrazo tan hermoso, tan lleno de amor de padre e hija. Solo puedo decir que eso viene de Dios”, añadió Lilliana.
La mujer destacó que suele soñar con él con frecuencia y que en esos sueños siempre lo ve feliz. Convencida de que todo tiene un propósito, Lilliana espera que la historia de su papá sirva como un ejemplo del valor incalculable de los padres.
“Uno no sabe en qué momento va a suceder una tragedia. En el caso de mi papá, él iba a pasear, sale de la casa y unas horas después, ya no está. No hay que esperar a que llegue un momento como este para decirle a nuestros padres que los queremos o tratar de solucionar algo”, enfatizó.
Cuando se le preguntó si recibió atención psicológica tras la muerte de don Vernis, Lilliana reveló que recibe apoyo psicológico desde su divorcio hace unos años. Sin embargo, enfatizó que esta ayuda no se compara con el consuelo que Dios le brindó. Según ella, su madre también encontró fuerzas en su fe, ya que “tiene muchos años de estar en los caminos de Dios”.




