
La academia juvenil Teen Mentor, que fue cerrada el lunes por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) tras una denuncia por supuestos maltratados a adolescentes, promocionaba en su página web servicios de rehabilitación con mensualidades desde $500.
En el sitio de Internet, www.mentorteen.net, la academia ofrecía ayuda a jóvenes de entre 13 y 18 años con distintos problemas: académicos, disciplinarios, abuso de alcohol y drogas, comportamientos sexuales inapropiados, agresión, depresión y baja estima.
La Fiscalía de Garabito inició ayer una investigación de oficio contra la academia para establecer responsabilidades.
Según los registros de la Dirección de Migración y Extranjería, el presidente de la compañía dueña de Teen Mentor, Robert Walter Lichfield, no ha salido del país por los puestos fronterizos.
Paraíso. El centro privado calificaba a nuestro país como “un lugar ideal para que los jóvenes pudiesen cambiar su vida y empezar de nuevo”. Asimismo, lo promociona como “la perla de Centroamérica, el país más feliz del mundo, el primero en abolir el ejército, y el octavo con mayor estabilidad política en el mundo”.
La academia alquilaba las instalaciones del Hotel Carara, en Tárcoles de Garabito, Puntarenas, donde funcionaba desde octubre del 2010.
El sitio también señala que los menores podrían interactuar con personas que no cuentan con las mismas comodidades y oportunidades que tienen los jóvenes en Estados Unidos. “La interacción cultural les hará (a los jóvenes) valorar las oportunidades que ya tienen”, especifica la página.
Jorge Urbina, gerente técnico del PANI, dijo que a los jóvenes se les limitaba la interacción entre ellos y otras personas.
La página web también explica que los jóvenes contaban con un programa de estudio que les permitiría seguir con las lecciones de su escuela por Internet, a fin de evitar retrasos académicos.
La academia contaba con 19 personas encargadas de hacer que los alumnos no quebrantaran las normas, una extranjera con funciones administrativas y tres psicólogos. Estos últimos denunciaron el caso a las autoridades.
El programa ofrecía la oportunidad para que los jóvenes pudieran, en sus horas libres de terapia y estudios, surfear, realizar caminatas, practicar futbol y natación, entre otros.
Urbina aseguró que algunos de los alumnos comentaron que a ellos no se les permitía salir de las instalaciones del centro. Si incumplían con la normativa, eran aislados.