
Este Día del Niño, un menor de siete años recién comenzaba una nueva etapa: recibir su primera clase de fútbol. Ilusión que le fue arrebatada cuando regresaba de la cancha junto con su padre y su abuela materna, pues el vehículo en el que viajaban fue atacado a balazos en Pueblo Nuevo de Limón.
“Siempre veo las noticias y veo que otras familias están pasando eso, pero en mi caso nunca pensé vivirlo”, contó Enos Alvarado, abuelo del niño.
Según relató a La Nación, él estaba cenando junto a su esposa (ambos abuelos paternos del menor) después de llegar de la iglesia, cuando vieron en chats grupales que hubo una balacera. Lo que nunca imaginaron fue que su hijo y su nieto estaban entre las víctimas.
“La noticia fue cuando nos llamaron a nosotros, que era mi hijo”, contó.
Según el reporte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el padre del menor, un hombre de apellido Alvarado, de 28 años, recibió dos heridas de bala en la espalda, mientras que una mujer de apellido Jackson, de 48 años, abuela materna del niño, resultó herida en un dedo de la mano. El pequeño se llevó la peor parte al recibir un disparo en el tórax.
Tras el ataque, Alvarado condujo hasta el Hospital Tony Facio Castro, de Limón, para intentar salvar a su hijo. Cuando sus abuelos llegaron al centro médico, no pudieron verlo, ya que estaba en cirugía.
El niño murió la mañana de este jueves 10 de setiembre debido a las lesiones sufridas.
Atraso en avioneta
Enos cuenta que lo que les informaron fue que hubo un retraso con la avioneta que debía trasladar a su nieto hasta el Hospital Nacional de Niños (HNN) debido al mal tiempo en la zona.
“Cuando la avioneta llegó, el bebé todavía estaba con vida. Los enfermeros y doctores hicieron lo suyo, pero por más que mi nieto trató de luchar y luchar, ya había perdido mucha sangre”, explicó el abuelo con evidente dolor, a la vez que confirmó que su hijo sobrevivió gracias a que las balas no lo impactaron directamente.
No obstante, según versiones preliminares, fue un presunto atraso en la autorización de un vuelo ambulancia mediante un servicio privado el que habría impedido el traslado oportuno del menor.
Según la versión de uno de los paramédicos, el personal encargado de coordinarlo intentó comunicarse con el funcionario de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) responsable de aprobar la salida, pero no obtuvo respuesta. Carlos Jiménez, director del HNN, confirmó a este diario que sí se presentaron dificultades para conseguir el permiso de despegue, aunque no precisó cuánto tiempo tomó ese proceso.
Por su parte, el ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, rechazó esa versión y aseguró que, aunque ya solicitaron un informe para esclarecer lo ocurrido, los primeros reportes recibidos de funcionarios de Aviación Civil señalan que es “completamente falso” que no se atendieran las llamadas o que se hubiera impedido la autorización del vuelo.
Un niño alegre y lleno de sueños
Su gran sueño era el fútbol, una pasión que apenas comenzaba a explorar en la cancha sintética. Era, además, un niño muy alegre y especial con las personas que lo rodeaban.
“Alegre, amoroso, cariñoso, muy especial con los compañeritos de la escuela”, así lo describió su abuelo. Aunque no vivía con ellos, pasaba gran parte de su tiempo con sus abuelos y sus primos.
“Con todo el mundo él era muy cariñoso. O sea, se daba a querer; mi nieto de chiquito se daba a querer, él era especial”, agregó.
Esa alegría y ternura que lo caracterizaba quedó reflejada en las sentidas despedidas por parte de la Municipalidad de Limón, la iglesia a la que asistía su familia y la escuela donde estudiaba el niño.
“Nos solidarizamos con toda su familia y elevamos nuestras oraciones para que Dios les conceda fortaleza, paz y consuelo en este momento de profundo dolor”, escribió la municipalidad.

‘Esto ya se está saliendo de las manos’
Enos también se refirió al apoyo que la familia ha recibido después de la muerte del niño. Su hijo y los demás familiares han recibido muestras de solidaridad de amistades y personas cercanas.
Hoy, la familia del menor se suma a la dolorosa lista de víctimas colaterales de la violencia. Ahora, mientras enfrentan el duelo, hizo un llamado sobre la violencia que afecta al país.
“Dios quiera que el país cambie, que las autoridades hagan lo que tienen que hacer, porque esto ya se está saliendo de las manos”, manifestó.
“Ahora que lo estoy viviendo, sé lo que otras personas han vivido. Dios quiera que el país cambie, que las leyes sean más duras”, concluyó.
