Santa María, Dota. Los 60 ocupantes del autobús que ayer se precipitó por un guindo entre un cafetal vivieron ayer un milagro, pues aparte de fracturas, cortaduras y golpes el accidente no causó víctimas mortales.
El bus recorrió unos 50 metros por la sima antes de detenerse en un montículo. Al parecer, un problema en los frenos impidió que el conductor José Eduardo Valverde Vargas se librara de caer por la pendiente, a pocos kilómetros de Santa María, cantón de de Dota, cerca de Los Quemados.
Varios testigos dijeron que, desde la salida de San José, el bus (propiedad de la empresa Musoc) presentó un desperfecto.
“Antes de salir, alguien de la empresa se le acercó al chofer y le dijo que tuviera cuidado, pues el bus no andaba bien de frenos”, recordó Eduardo Navarrete, uno de los pasajeros del sexto asiento.
Valverde – a la postre la persona que llevó la peor parte – tampoco conocía bien la ruta. Edwin Rizo, otro de los pasajeros, se quedó junto al chofer para guiarlo.
“En plaza González Víquez (San José) me dijo que el freno no le agarraba bien. Durante el trayecto le hablé sobre las curvas, pues casi no conocía. Mientras bajaba (por Los Quemados), tocó los frenos, pero el bus no respondió y comenzó a correr. La gente intentó levantarse de sus asientos.
“Yo les grité que no lo hicieran. En esas estábamos cuando caímos”, rememoró Rizo.
Terror. Sobre la calzada quedó una huella de frenado de unos 40 metros. El vehículo de servicio público se estrelló contra una baranda de acero antes de caer. Eran poco después de las 3 p. m.
El bus, matrícula SJB 6966, dio varias vueltas en un cafetal, propiedad de Víctor Manuel Mata. Unos árboles ayudaron a aminorar la velocidad.
“Fue algo muy raro. Yo me salí, pero el mismo bus me volvió a meter. Cuando paramos, le dije a la gente que se tirara por las ventanas, pues el bus podía deslizarse”, agregó el pasajero Rizo.
Los sobrevivientes se las ingeniaron para escapar colina abajo. “Nosotros escuchamos como cuatro golpes muy fuertes. La gente escapaba a como podía”, declaró José Miguel Molina, quien vive en una casa próxima al sitio del accidente.
Añadió: “Un señor estaba desesperado. No encontraba a su hijo de cuatro meses. Me preguntó que si había visto a su bebé. Otras personas sacaron al niño. Por todas partes había sangre”.
Según un informe de la Cruz Roja, 46 personas escaparon sin heridas de consideración (condición “verde”), 10 requirieron atención media (“amarillos”) y cuatro se hallaban graves (“rojos”).
A los heridos los atendieron en la Clínica de Atención Integral del Seguro Social en Santa María.
De allí, los más delicados fueron conducidos al Hospital Max Peralta, en Cartago.
“Más que todo presentaban fracturas en los brazos, raspones y cortaduras. El chofer quedó atrapado. Los bomberos lo sacaron y lo llevaron a la Clínica de Tarrazú”, informó el oficial de la Fuerza Pública Dagoberto Guerrero.
Los testigos aseguran que la esposa del conductor y su hijo viajaban en el primer asiento, detrás de Valverde.
Todos los asientos estaban ocupados , por lo cual unas 15 personas viajaban de pie.
Según los lugareños, donde ocurrió el percance los choferes recurren a medidas extraordinarias (compresión y marchas fuertes) ante lo empinado de la carretera.