La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) advirtió que más de 20.000 viviendas están construidas en zonas de riesgo por inundación y deslizamiento.
Daniel Gallardo Monge, presidente de la entidad, dijo que esas casas se localizan en 110 comunidades y que el grado de vulnerabilidad dependerá de la intensidad de los aguaceros de la actual temporada lluviosa que ya se inicia.
Criticó a las municipalidades pues argumentó que les falta mayor rigurosidad para erradicar esas construcciones.
“Permitieron que la gente se instalara en zonas de peligro. Se han hecho de la ‘vista gorda’ pues la familia, al no tener recursos económicos, va y construye el rancho a la orilla del río y es difícil pensar que el río no se les vaya a meter”, afirmó.
Negocio. Al mismo tiempo, denunció que cuando visitó el año anterior áreas afectadas por inundaciones en el cantón de Desamparados, San José, ratificó algo que le habían dicho.
“Hay personas irresponsables que construyen casas en áreas de alta vulnerabilidad y las alquilan en ¢30.000 a familias pobres. Están jugando con la vida de las personas”, aseguró.
En su criterio ir a vivir a un área vulnerable se ha venido convirtiendo en el instrumento para tener vivienda.
Usted se mete en un rancho de esos a la orilla del río, le damos la vivienda, pero luego viene el hijo, el tío y esa es la forma de que toda la familia tenga casa”, dijo.
Gallardo agregó que a las 30 familias que en diciembre pasado les dieron vivienda por ser damnificadas tras el deslizamiento que el 8 de julio del 2005 dañó sus casas en Río Azul de Tres Ríos, Cartago, se les obligó a destruir las ranchos. Ahora corresponde a la municipalidad evitar que nuevas familias habiten en la zona de riesgo.
Dura época. El presidente de la CNE explicó que la pasada época lluviosa resultó muy dura pues las emergencias se iniciaron en mayo con dos tornados, uno en Alajuelita y otro en Cartago e inundaciones en Belén y en Heredia centro.
Agregó que se extendieron durante ocho meses pues en diciembre estaban inundados Sixaola y Matina, en Limón.
“Eso tuvo un agravante: se atendió el primer impacto de la emergencia, pero se dejó de lado la reconstrucción prevista”, afirmó.
Gallardo dijo que, además, la situación se complicó porque las lluvias del 2007 dañaron 3.000 viviendas, destruyeron 124 tramos de la red vial y 200 puentes.
“Los puentes se cayeron porque no se les había dado mantenimiento. Muchos eran troncos de árboles con algún revestimiento por arriba” , mencionó .
El jerarca argumentó que en otras emergencias, como la sucedida en Belén, se dieron porque los puentes de la Quebrada Seca son muy pequeños para la cantidad de agua que baja por el cauce.
“Sí, sabemos que son tuberías muy angostas que tienen mas de 30 años”, manifestó.
Afirmó que, aparte de las cuestiones naturales, las ciudadanos siguen tirando desechos a los ríos y ello es un factor de desastres.
Contó que en el año anterior se llenaron 68 vagonetas con desechos en el río Cañas, el cual causó destrozos en los cantones de Aserrí, Desamparados y Alajuelita.
