Ingredientes
3 muslos de pollo deshuesados con piel
1 cebolla blanca
1 taza de arroz japonés ( Puede ser arroz normal, blanco)
2 tazas de harina
2 tazas de panko o pan molido
6 huevos ( 3 batidos para empanizar y 3 para cocinar con cada pieza)
1 rollo de cebollino
3 oz de sake o vino blanco seco
3 oz de salsa de soya
3 cdas. de azúcar blanca
1 paquete de algas para sushi (nori)
1 taza de agua
2 tazas de aceite
sal y pimienta al gusto
Preparación
El arroz japonés:
1. En una olla arrocera, ponga la taza de arroz, agregue el agua y muévala hasta que el agua se torne blanca. Elimínela, con cuidado de no botar el arroz; repita el proceso 3 veces.
2. Cuando el arroz se torne blanco, quiere decir que está listo para cocinarlo. Simplemente, se le agrega una taza de agua, se tapa y se cocina normalmente, sin sal y sin ningún otro ingrediente. Este arroz es pegajoso por naturaleza, así que para manipularlo, se recomienda mojarse las manos.
El pollo:
1.Sazone el pollo con sal y pimienta al gusto. Después pase cada pieza por la harina, por huevo batido y, por último, por el panko o pan molido. Fríalo en el aceite y reserve.
2. En un sartén hondo, pero pequeño, mezcle una tercera parte del sake, la salsa de soya y el azúcar, junto con la tercera parte de la cebolla cortada en juliana. Cocine hasta que la cebolla se torne oscura.
3. Una vez elaborada la salsa con la cebolla del tono deseado, corte 1 pieza del pollo ya cocinado en pedazos largos de 3 cm de grosor y póngalo en el sartén con la mezcla. Incorpore un huevo completo por cada pieza de pollo, lo deja unos segundos cuidando que no se cocine mucho y le agrega un poquito de cebollino picado, solo la parte verde, es decir, la hoja. Haga lo mismo con cada pieza.
4. En un tazón, coloque una porción del arroz y encima las piezas de pollo junto con la salsa, para que se humedezca el arroz.
5. Para la decoración, tome una alga, pártala en tiras delgadas no muy largas y colóquelas en el centro del pollo.
6. Pique el tallo del cebollino (parte blanca) en julianas de unos 5 cm de largo, lo más fino posible. Colóquelo en un recipiente con agua, sal y hielo, lo remoja unos minutos y, por último, lo coloca encima del alga. Repita el proceso con cada pieza de pollo.