Vida

Iniciativa busca proteger la biodiversidad a través del consumo de piña y banano

Productores costarricenses en Guápiles, Aguas Zarcas y Los Chiles, se unen a preservación de guatusas, dantas y otras especies fundamentales para nuestros ecosistemas.

La piña y el banano constituyen dos de los principales productos de exportación y consumo en el país. Sus cultivos ocupan cerca de 90.000 hectáreas del territorio costarricense y, aunque por mucho tiempo estas producciones se realizaron bajo prácticas con efectos negativos en el ambiente, un grupo de productores demuestran que la agricultura y protección de la biodiversidad son compatibles.

La iniciativa “Dejá Huella en la Biodiversidad”, liderada por la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), en alianza con Auto Mercado, tiene como objetivo incrementar la conciencia tanto del sector de alimentos, con esfuerzos que se vienen implementando con proveedores de Auto Mercado, así como en los consumidores finales, quienes podrán ser parte del cambio y conocer del gran valor que representa para el ambiente el consumo de piñas y bananos producidos bajo un proceso sostenible.

“Hay una manera diferente de hacer las cosas, y los costarricenses consumidores de Auto Mercado ahora tienen una manera sencilla de apoyar estos procesos de cambio que son reales, medibles y sostenibles en el tiempo, como toda iniciativa que apoyamos desde Auto Mercado. Al comprar piñas y bananos que cumplen con buenas prácticas de sostenibilidad en su proceso de producción, estamos evitando impactos negativos sobre los suelos y la biodiversidad, incentivando a los productores a continuar y seguir fortaleciendo estas buenas prácticas y apoyando las comunidades locales donde se encuentran sus actividades”, comentó Silvia Pérez-Baires, líder de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Auto Mercado.

Detrás de las piñas y los bananos que los clientes encontrarán identificados en los supermercados y la plataforma e-commerce, se encuentra la implementación del Biodiversity Check Agrícola (BCA) una herramienta que permite determinar el nivel de relevancia que tiene la biodiversidad para una empresa en particular y generar un proceso de diálogo que conduzca a la implementación voluntaria de medidas para el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad en fincas agrícolas.

“Desde el 2018 la GIZ apoya a piñeros y bananeros de la región en incorporar acciones que beneficien a la biodiversidad en su producción agrícola y gestión empresarial. Este esfuerzo nos ha demostrado que el sector privado está cada vez más interesado cambiar paradigmas de producción y aportar a las metas nacionales e internacionales. Esta alianza con Auto Mercado y sus proveedores, nos acercan a involucrar las decisiones de consumidores finales que son fundamentales para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad”, indicó Svenja Paulino, directora del Programa Del Campo al Plato de la GIZ.

Productores de Guápiles, Aguas Zarcas y Los Chiles, proveedores de Auto Mercado, han dado un paso al frente con esta iniciativa y han aplicado con éxito esta herramienta que incluye buenas prácticas como la utilización de materia orgánica para nutrir los suelos, la reducción del uso de plástico en la producción; el establecimiento de rutas de conectividad que facilitan el tránsito de especies de fauna de un sitio a otro y haciendo uso de energías renovables como por ejemplo, paneles solares.

A partir de la implementación de la herramienta en estas fincas, 1.600 hectáreas están en estado de conservación, 6.300 hectáreas más ya pueden dar fe de que contar con producciones agrícolas responsables con la biodiversidad es posible y especies como dantas, guatusas, gavilanes aludos y garzas, tienen asegurado un hogar protegido.

Esta campaña es la primera en América Latina que promueve la conservación y uso sostenible de la biodiversidad a través de piña y bananos producidos de manera sostenible y forma parte del programa “Del Campo al Plato” que implementa la GIZ en Costa Rica y República Dominicana, a través del cual se busca integrar la biodiversidad en las cadenas de valor. Se espera que a final de 2022, este esfuerzo sea replicado en la República Dominicana como parte de este proyecto.

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