
¿Cómo se manifiesta el abuso en las etapas más tempranas? ¿Cuáles son señales de alerta?
Cuando un niño o niña es víctima de abuso sexual muestra cambios abruptos en su comportamiento, que son señales para que sus padres o figuras de protección intervengan.
Tratar los traumas desde la infancia le pueden ayudar a tener un crecimiento adecuado y una vida plena. Cuanto antes haya una atención, mejor.
Las sicólogas mencionaron los principales cambios a los que se debe estar atentos. Uno de ellos es el retraimiento, conductas agresivas en las respuestas, trastornos de alimentación, pesadillas.
Debido al retraimiento no quieren jugar como el resto de los niño o pertenecer a un grupo sino que se cierran en su propio espacio. A la vez, ocurre una pérdida de comunicación y no hacen contacto visual con otras personas.
En las etapas más pequeñas, hay mucho llanto, especialmente en aquellos que aún no pueden hablar. También pueden presentar problemas de control de esfínteres, por miedo o para llamar la atención.
Es normal que un niño explore su cuerpo, pregunte sobre los órganos genitales y toque sus partes íntimas. Lo que será motivo de alerta es la masturbación compulsiva, cambios abruptos y preguntas sobre el acto sexual con mucha frecuencia.
Algunos niños empiezan descuidarse, a comer demasiado y engordar, porque de forma inconsciente empiezan a pensar: si yo me pongo menos atractivo, tal vez el agresor ya no va a querer abusar de mí. Es un mecanismo de defensa que puede iniciar entre los siete y nueve años.
En los adolescente se distorsiona mucho la imagen, ellos se van sintiendo culpables y sienten que no están limpios ante la sociedad. Asimismo, es una etapa en la que se cuestionan por qué no me cuidaron, por qué yo estaba sola con esa persona, por qué a mí y empiezan a culpabilizarse por haber callado.