
Los niños deben aprender a ser independientes, por lo que deben asumir sus propias responsabilidades y tareas a la hora de afrontar las obligaciones escolares.
Es muy común que papás y mamás se pregunten qué tanto deben ayudar a sus hijos. “Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre se arrepentirán”, explica la sicóloga Silvia Álava en su libro "Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)".

En caso de que algún niño presente alguna dificultad específica de aprendizaje, se deberá recurrir a la ayuda de un profesional, además de la de los propios padres. Saber distinguir entre ser padre y ser profesor, es fundamental.
Para fomentar la motivación a la hora de hacer las tareas escolares se puede establecer una recompensa positiva. Un pequeño juego, de unos 10 o 15 minutos, puede ser un buen estímulo para que el niño realice los deberes con iniciativa. Además, se debe tener en cuenta que niñas y niños necesitan tiempo para jugar y recrearse, todos los días, aunque sean unos minutos.
Los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos.
Asimismo, es útil establecer un límite de tiempo para evitar posibles distracciones y excusas; si superado ese tiempo las tareas no han sido realizadas, el responsable de ello es el propio niño, nunca los padres.
Un error habitual es que los estudios y las notas preocupen más a los padres que a los hijos. Con esta actitud, los pequeños no están asumiendo sus obligaciones.
Fuente: Silvia Álava es la directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes, Madrid, España.