
La carreta típica costarricense fue utilizada por nuestros antepasados como medio de transporte pero también ahora, en estas partes húmedas, podrá lucir su característico colorido y sus formas tradicionales para cubrirse de la lluvia.
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Estas pinturas típicas en sombrillas iniciaron hace tres años cuando una americana visitó Sarchí para que los artesanos del cantón recibieron un taller de innovación cuyo objetivo era que cada artista creara algo que jamás hubiera hecho.
Fue ahí cuando el pintor Rolando Alvarado tuvo la idea de pintar las sombrillas con el diseño tradicional de la carreta. Su proyecto ha sido muy atractivo para nacionales y extranjeros que las han comprado como un recuerdo de su visita en el país.
“Toda la sombrilla es de madera, la pintura es acrílica impermeable, especial para que cuando se moja no le pase nada y la idea del diseño es mostrar la ecología del país y la pintura típica tradicional de las carretas”, explica Alvarado.
La sombrilla pintada es uno de los objetos artísticos que participa en el concurso Hagamos Yunta. El certamen pretende reconocer y fomentar la influencia del boyeo y la carreta, en la variedad de expresiones artesanales, artísticas y de diseño producidas actualmente. Su fin es que los creadores se apropien del tema tradicional, dinamizando el patrimonio cultural inmaterial.
El boyeo y la carreta es la única manifestación cultural costarricense y una de las pocas de Centroamérica que goza de un reconocimiento como Patrimonio Mundial. Este año se cumple una década de que la UNESCO proclamara esta tradición como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”.
“La idea es que se pueda innovar a partir de esa tradición y que podamos ver diferentes elementos de ella en nuevos objetos, ya sea para uso cotidiano o bien para cuestiones más de artesanía, y también como obra única”, explicó Ivannia Rodríguez, historiadora del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC) .