
Lo que no se mide no se puede mejorar. Por eso, para tomar el control de nuestras finanzas personales, un paso indispensable es saber en qué se está yendo el dinero.
La herramienta más sencilla es el presupuesto. No hace falta tener un MBA o estar suscrita a revistas financieras para aprovechar este valioso instrumento.
Basta con anotar todos los gastos e ingresos del mes en una libreta, en un cuaderno o en un archivo de Word o Excel.
La idea es que la tabla se vea de esta forma, pero añadiendo las variables específicas de cada persona:

Luego de revisar los números, puede haber dos posibilidades:
1. Si está gastando más de lo que ingresa, tendrá que financiar esa diferencia de alguna forma (por ejemplo, con la tarjeta de crédito). Eso es desaconsejable pues al mes siguiente deberá añadir a los gastos el pago de la tarjeta, lo cual se le puede convertir en una bola de nieve.
En este escenario, la persona debe hacer un "escaneo" de sus hábitos de consumo, según explicó Rosibel Cabrera, gerente de Productos Pasivos de Davivienda. Si realiza algunos ajustes, puede mejorar su situación y empezar a ahorrar.
2. Si la persona obtiene un saldo a su favor cada mes, puede iniciar ya con el ahorro. Para mantener sus finanzas sanas, puede programar los pagos de servicios de manera automática y también puede agendar su ahorro por medio de Dabuenavida, un producto de Davivienda con el cual se le rebaja automáticamente de su cuenta de ahorro el monto seleccionado (puede ser mensual o quincenal) por el plazo que requiera.

Además, la persona tiene una motivación extra, ya que mensualmente participa en un sorteo que le duplica, triplica o quintuplica al ganador el monto de la cuota mensual.
En el sitio web www.misfinanzasencasa.com encontrará información muy práctica sobre la buena administración del dinero. Solo le tomará unos minutos y aprenderá mucho sobre un tema indispensable para la tranquilidad personal y familiar.