Lo que empezó como una página en Instagram en plena pandemia terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. Pero no fue inmediato, ni perfecto, ni libre de dudas y mucho menos rentable. Detrás de cada foto, cada recomendación y cada viaje, hubo miedo, lágrimas, cálculos mentales y una decisión que lo cambió todo.
Porque antes de los aeropuertos, las maletas y los itinerarios, existía otra vida. Una muy distinta. Una de horarios, reuniones y escritorio. Karol Céspedes, la creadora detrás de KaroTrips, había construido una carrera sólida en recursos humanos, con estabilidad, crecimiento profesional y esa sensación de “todo está bien”… aunque algo por dentro insistía en incomodar.
Hay decisiones que no nacen de un impulso repentino, sino de una inquietud silenciosa que se instala despacio. Una idea que aparece en momentos inesperados y que, con el tiempo, deja de ser un pensamiento pasajero para convertirse en una pregunta inevitable: ¿y si me atrevo?
“Yo renuncié pensando que iba a vivir de mi emprendimiento… y la vida me cambió el guion”, Karol Céspedes.
“Yo tenía una vida laboral construida”
¿Qué estudió y cómo era su vida antes de las redes?
Soy bachiller en recursos humanos, tengo una licenciatura en comportamiento organizacional y un diplomado en neuroaprendizaje. Trabajé más de diez años en recursos humanos en empresas privadas. Fue una etapa muy importante, crecí muchísimo.
¿Era feliz en ese camino?
Sí, lo fui. Aprendí, tuve grandes jefaturas, equipos maravillosos. Pero también llegó un momento donde algo comenzó a sentirse distinto. Tuve la oportunidad de aprender, de conocer gente linda pero llegó un momento en el que necesitaba otra cosa.
¿Qué cambió?
Tal vez la percepción. Esa sensación de dar mucho y sentir que no siempre hay una devolución proporcional. No hablo solo de dinero, sino de reconocimiento, de propósito. Como tantas personas que pasan lo mismo, yo sentí que hiciera lo que hiciera, nada iba a cambiar.
El sueño que insistía
¿Usted soñaba con viajar?
Siempre. Era algo muy presente en mi vida. Irónicamente, en la empresa daban premios por desempeño y enviaban de viaje a los mejores pero tristemente conmigo nunca ocurrió. El primer año era lógico, yo era nueva. Después enviaron a otros compañeros. Luego vino un año complejo: renuncias, despidos, reestructuración. Quedé prácticamente sola en el departamento. Y ese año nadie viajó. Al siguiente pasó algo similar.
¿Eso dejó huella?
Muchísima. Yo sentía que lo había ganado, que era merecedora. Incluso compañeros me lo decían. Pero no se dio. Y cuando algo así se repite, inevitablemente uno se cuestiona.
¿Cómo llega la decisión de renunciar?
En 2022. Yo tenía mi página KaroTrips creciendo y, además, un emprendimiento de artículos y ropa para actividades al aire libre. Conversando con una ex jefa a la que quiero mucho, ella me dijo algo que cambió mi perspectiva: “Si ya genera el 40% de sus ingresos con su hobby, el tiempo libre le permitirá redondear el otro 60%”. No fue como que le creí de inmediato pero la frase se quedó conmigo. Me dio vueltas. Me confrontó y la empecé a analizar con entusiasmo.
¿Qué sintió al tomar la decisión?
Miedo. Mucho miedo. Lloré demasiado. Tenía pagos, responsabilidades, toda una identidad profesional construida. Yo siempre decía que jamás renunciaría, siempre había tenido mucha estabilidad y me daba temor la incertidumbre.
¿Había un plan de respaldo?
Sí. Tenía ahorros para vivir seis meses y confiaba en mi emprendimiento. Curiosamente, la vida tenía otros planes.
Recuerdo que cuando renuncié a mi trabajo estable para perseguir mi sueño, el último día en la empresa una compañera y yo nos pusimos a orar por lo que venía y las dos terminamos llorando mucho.
Cuando el hobby tomó el control
¿Qué ocurrió tras la renuncia?
La página explotó. Creció muy rápido. Pasé de 40 mil a 100 mil seguidores en poco tiempo. Comenzaron a llegar colaboraciones, contratos, marcas. No me imaginé que al dedicarle más tiempo, los resultados iban a darse tan pronto.
¿Y el emprendimiento?
Quedó en pausa. Me dio las alas para renunciar, pero luego KaroTrips tomó todo el protagonismo. No tenía tiempo material para sostener ambos proyectos.
¿Se arrepintió en algún momento?
Nunca. Hubo ansiedad, claro. Incertidumbre. Pero arrepentimiento, no, conforme vi lo que podía hacer me llenaba de emoción.
“Yo quería enseñar”
¿Por qué viajes y no otro tema?
Porque amo viajar, pero también amo enseñar. Fui profesora en la universidad corporativa de un banco privado durante tres años. Capacité a más de 400 estudiantes, enseñar siempre ha sido una de mis pasiones.
¿Cómo se traduce eso en redes?
Yo veía muchas fotos lindas, viajes perfectos. Y pensaba: ¿quién le explica a la gente cómo viajar? Cómo moverse, qué tomar en cuenta, cómo planificar, alguien debería enseñar a la gente a viajar y ahí todo empezó a tomar sentido, lo que hice fue unir mis pasiones, quería vivir la experiencia de viajar pero también comunicar lo que había aprendido y que le sirviera a la gente.
En tiempos donde muchas vidas parecen perfectas en pantalla, la suya recuerda algo esencial: detrás de cada salto hay miedo, lágrimas, dudas… y también una convicción que empuja. Porque a veces reinventarse no es empezar de cero. Es empezar desde uno mismo.
Los inicios: ilusión y estrategia
Viajar requiere inversión. ¿Cómo lo logró al principio?
Como una escalera. Subiendo gradita a gradita. Al inicio eran intercambios: hospedaje, comida. Yo pagaba gasolina. Al principio recuerdo que salía de mi casa y decía que iba a trabajar, entonces mi mamá me preguntaba si me iban a pagar y cuando le decía que no, ella me decía que entonces no era trabajar… era algo nuevo para todos, era ir aprendiendo en el camino y ver cada día cómo iba funcionando el tema económico.
¿Cuándo comenzó a cobrar?
Cuando entendí que mi trabajo generaba valor económico real para los negocios. Ahí comencé a ponerle precio a mi trabajo, tenía una audiencia que iba creciendo y que cree lo que yo les digo, toman en cuenta mis recomendaciones.
¿Reinvertía ingresos en contenido?
Siempre. Un trabajo financiaba otro viaje orgánico. Mantener equilibrio entre contenido pagado y orgánico es vital para la credibilidad.
¿Cómo llegaron los viajes internacionales?
Las agencias comenzaron a contactarme. Vieron que podía comunicar experiencias de forma clara, cercana, les gustaba la forma en la que explicaba las cosas. Mis primeros viajes fueron a Perú, Bolivia, República Dominicana, México. Luego Europa, Turquía.
¿Cuántos países suma hoy?
Alrededor de 35 o más.
El momento en que todo hizo sentido
¿Hubo un instante donde dijo “lo logré”?
Sí. Cuando la página dejó de ser entretenimiento y se convirtió en una fuente de decisión. Cuando alguien me decía: “Gracias a su video me animé y lo disfruté”.
¿Qué genera eso emocionalmente?
Responsabilidad. Gratitud. Una mezcla muy intensa.
¿Qué tan demandante es mantenerse vigente?
Mucho. Se necesita constancia, creatividad sostenible, adaptación.
¿Cuál cree que es la clave?
Diferenciarse. Tener un sello personal, hacer las cosas muy a mi estilo, sin copiarle a nadie más.
Una comunidad mayoritariamente femenina
Su audiencia es principalmente de mujeres.
Sí, aproximadamente 60% mujeres y 40% de hombres, todos muy lindos y leales.
¿Por qué cree que conectan tanto con las mujeres?
Porque hablo mucho de viajar sola. Más que turismo, es transformación, independencia, confianza, me gusta usar mi contenido para ayudar a empoderar a las mujeres.
¿Viajar sola sigue siendo un tabú?
Para muchas personas, sí. Todavía se asocia con peligro o irresponsabilidad. Yo promuevo el discurso contrario, si uno piensa que las cosas van a salir mal, posiblemente salen mal, pero hay que ser positivo y pensar que todo va a salir bien.
¿Ha vivido experiencias negativas viajando sola?
No realmente. Chasquillos normales, pero nunca algo grave, realmente todo ha salido siempre mejor de lo esperado.
¿Qué le diría a una mujer que quiere hacerlo pero duda?
Que el miedo no desaparece antes del viaje. Se transforma durante el camino.
Vida personal, vida real
¿Cómo equilibra lo personal y lo laboral?
Hoy es más sencillo. Mi prometido también es creador de contenido, nos entendemos porque vivimos situaciones similares.
¿Y la maternidad?
Es una reflexión abierta, sin presión, sin urgencia.
¿Metas profesionales?
Llevar mi marca a otro nivel: productos digitales, guías, proyectos propios, hacer más fuerte mi página, aumentar mi comunidad.
¿Sueños compartidos?
Tener nuestro propio Airbnb o casa vacacional, que todo lo aprendido lo podamos poner en práctica en un lugar especial, que le permita a la gente cosechar recuerdos bonitos.
¿Cómo maneja la credibilidad?
Solo recomiendo experiencias vividas o investigadas a profundidad. Mi confianza con la audiencia es sagrada y cuido mucho el respeto mutuo.
Es así como Karol no construyó únicamente una página; construyó una narrativa de posibilidades. La de escuchar esa intuición que durante años susurra bajito hasta que un día usted decide responderle. Su historia no habla solo de viajes. Habla de identidad, de reinvención, de valentía silenciosa.
