
A lo largo de su vida, Carmen Moya ha llevado muchos sombreros: dirigente estudiantil, ejecutiva de ventas, gerente de aduanas. A primera vista parecen roles inconexos, pero para ella la esencia siempre ha sido la misma: convertir metas en realidades.
Su historia inicia en Paraíso de Cartago, donde creció en la década de 1970 como la quinta de siete hermanos. Sus primeros referentes fueron su papá, agricultor, y su mamá, secretaria del Hospital Maximiliano Peralta Jiménez. De ambos heredó la integridad, el compromiso y la vocación de servicio. Esos principios, sumados a su carácter activo y emprendedor, la impulsaron a forjar su propio camino.
Hoy se desempeña como Gerente de Aduanas de FedEx Costa Rica, rol que asumió en diciembre de 2019. Carmen lidera un equipo de 54 personas y es responsable de supervisar todos los procesos relacionados con la importación y exportación de mercancías, asegurando que los envíos cumplan con la normativa legal y lleguen a destino sin retrasos ni sanciones.

Dicho rol es crítico, en una actividad clave para la economía costarricense y para sectores como el farmacéutico y el de dispositivos médicos, que hoy representa más de un 40% de los bienes que el país exporta.
Carmen inició su carrera con FedEx en 1997 y fue la primera empleada que la empresa contrató en el país.
“Mi responsabilidad en aquel momento era empezar a tocar puertas. Yo ya tenía alguna experiencia en logística, pero esto era diferente. El desafío era empezar a mover cargamentos en 24 o 48 horas, algo en lo que yo jamás había pensado”, recordó.
El reto adicional era demostrar que una mujer podía liderar con excelencia en un ámbito históricamente dominado por hombres.
“Soy apasionada por el trabajo, fuerte y determinada. Mi meta no es llegar al 100%, sino al 150% o el 175%”, afirmó.
Construir el propio camino hacia la felicidad
Aunque 29 años después comparte con muchas más mujeres en el sector, Carmen reconoce que persisten desafíos para quienes buscan crecer profesionalmente sin renunciar a sus proyectos personales y familiares.

“En ocasiones a las mujeres nos da miedo asumir riesgos, porque no solamente nos dedicamos al trabajo, muchas tenemos la responsabilidad de gerenciar también en nuestras casas”, señaló.
En su caso, la misma tenacidad que impulsa su carrera profesional la motivó a perseguir el sueño de formar su propia familia. Esta meta también se materializó, en diciembre del 2005, con el nacimiento de sus cuatrillizos.
Ser al mismo tiempo madre, esposa y líder en una compañía multinacional es un reto complejo, pero es exactamente a lo que Carmen siempre aspiró.

Para ella, la conciliación de sus prioridades implica entender que la vida tiene etapas y que la balanza se inclina según el momento. Lo esencial es confiar en sí misma, rodearse de una red de apoyo y aceptar los errores como parte del proceso.
“No siempre las cosas salen bien, hay momentos en que tomar un reto puede significar una caída. Lo más importante es levantarse con vehemencia, seguir adelante y escuchar la voz interna para definir dónde queremos estar”, dijo.