Mónica Morales. 29 octubre

Generalmente, el proceso de retiro de pañal y hábito de avisar para efectuar sus necesidades fisiológicas comienza entre los 18 meses y 3 años de edad, dependiendo de la madurez del niño o niña y de factores externos no estresantes.

Para el siguiente paso, que es aprender a limpiarse, es importante considerar si ya obedecen instrucciones sencillas, si camina y se sienta solo y si trata de imitar a los adultos o hermanitos, compañeritos de guardería o amiguitos cuando van al baño.

“No podemos hablar de recetas perfectas, pero si podemos pensar en crear rutinas completas, en donde enfatizamos, cada vez que lo requiera, en los puntos a fortalecer, efectuar recordatorios, haciendo que el proceso sea agradable. En el caso de las niñas, se debe enseñar a limpiarse de adelante hacia atrás sin devolverse, de forma suave para no irritar la zona vulvar, así también evitar infecciones vaginales. La zona perianal de manera simultánea tomando el papel con la mano dominante, llevándola hacia la línea inter glútea, haciendo una pinza abierta sobre la zona anal. Debe enseñárseles a limpiar cerrando la pinza, doblar el papel y terminar circular”, explicó la Dra. Evelyn Salas Sanchez, Coordinadora del Laboratorio de Simulación, de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la U Latina.

En el caso de los varones, debe enseñárseles a tomar una porción pequeña de papel y cubrir la cabeza del pene, ejercer una leve presión y retirar, sin ejercer fricción. La zona perianal se hace de la misma forma que se les enseña a las niñas.

Un detalle importante cuando le enseña a los niños a usar el baño, es buscar un papel higiénico adecuado y de calidad.

“Cuando los niños están en este proceso es muy importante que el papel higiénico sea suave pero resistente, para evitar accidentes en el proceso de aprendizaje. Además, es necesario aprender a usar la cantidad correcta. Para empezar, puede ayudar al niño a contar las hojas y enseñarle a hacer un pliegue con estas que le cubran la palma de la mano, para que siempre se mantengan limpias”, indicó Eduardo Monge, Coordinador de Marca Nevax® para Centroamérica.

Además, hay que indicarle al niño que debe revisar el papel higiénico después de limpiarse. Si no está blanco y limpio, hay que repetir; sin embargo, hay que evitar la fricción para que no haya irritaciones, agregó Monge.

Supervisión hasta el final

"Cuando lo supervisamos, debemos brindarle refuerzos positivos “lo estás haciendo muy bien” “Quedaste limpio y seco, excelente”. Hay que verificar que no queden restos de material o gotas de orina, con naturalidad y en un adecuado tono de voz, le recordamos las veces que sea necesario, simultáneo a efectuar esos refuerzos positivos, que le generan seguridad en el proceso", manifestó la Dra. Salas.

El niño o la niña deben saber que si no se encuentra limpio va a generar malos olores y se pueden generar irritaciones de la piel, que le van a generar picazón, ardor, dolor e infecciones.

El acompañamiento debe continuar hasta que lo haga con facilidad y se le debe recordar que al final siempre debe lavarse y secarse muy bien las manos.